Quedó en libertad el menor de edad imputado por el homicidio de Oñatibia

El adolescente C.F.T. recuperó la libertad tras haberse cumplido los seis meses de prisión preventiva cumplidos en el Centro de Orientación Socioeducativo (COSE) de Trelew. Es el máximo plazo de encierro que legalmente puede cumplir, por delitos graves, un menor de edad. Se trata del imputado por el homicidio de Kevin Oñatibia, ocurrido el 18 de noviembre del año pasado en Comodoro Rivadavia.

Al cumplirse los seis meses de prisión preventiva de C.F.T. (16), se llevó a cabo la correspondiente revisión de la medida que el adolecente transitó en el COSE de Trelew.

La audiencia se llevó a cabo en la Oficina Judicial de Comodoro Rivadavia y fue presidida por la jueza natural, Gladys Olavarría. En tanto que el Ministerio Público Fiscal fue representado por el fiscal general, Adrián Cabral, quien lleva adelante la investigación por el homicidio de Kevin Oñatibia.

En ese marco y al computarse el máximo plazo de la medida de coerción dictada contra un menor punible, la defensa requirió la libertad, algo a lo cual la Fiscalía no se opuso por razones objetiva y teniendo en cuenta que la medida ya había sido prorrogada por tres meses la jueza otorgó la libertad del imputado.

A los 16 años los menores de edad son punibles y cuando se ven involucrados en hechos graves, como el homicidio que se le atribuyó a C.T., el juez está facultado a dictarle la prisión preventiva por el término de 3 meses, plazo que se puede renovar fundadamente por otros 3 meses. Ese es el tiempo total que podrá estar detenido. Después, en el caso de ser condenado por el delito por el que fuere acusado, deberá atravesar un tratamiento tutelar que no deberá ser inferior a un año y una vez que alcance la mayoría de edad se tendrá que analizar si dicho tratamiento fue efectivo o si tendrá que cumplir la pena por la que oportunamente fue condenado.

“NO ERA PARA TANTO”

C.T. está imputado por el homicidio de Kevin Oñatibia (17) quien fue asesinado a tiros el 18 de noviembre cuando caminaba por Medrano casi Coliboro, del barrio Abel Amaya, a unas cuadras de su casa. La víctima estaba acompañado por un joven que se convirtió en testigo de identidad reservada y quien además aportó datos fundamentales para la causa.

Con el presunto asesino se encontraba Nehemías Rúa (20), el primero en ser detenido e imputado, aunque el 2 de enero, en una revisión que pidió su abogado particular, Guillermo Iglesias, recuperó la libertad. El tribunal que se la otorgó estuvo integrado por los jueces Mariano Nicosia y Mónica García.

El menor de edad estuvo prófugo durante los primeros días posteriores al crimen y terminó entregándose en horas de la mañana del 21 de noviembre, cuando se presentó sin abogado en la Oficina Judicial y se puso a disposición de la Justicia. Desde entonces estuvo detenido con prisión preventiva e imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego en calidad de autor.

“Ya te voy a encontrar”, le habría escrito el asesino a Kevin en mensajes a los que los investigadores accedieron al revisar la cuenta de Facebook del fallecido. El chico le había mostrado a sus hermanas los mensajes que le mandaban, tanto el presunto asesino como Nehemías Rúa.

“Ahora te la vas a tener que bancar” le decían. Según sus hermanos, Kevin les pidió juntarse para aclarar sus diferencias a través del diálogo, resaltando que él no quería problemas con nadie.

El 18 de noviembre, cerca de las 22:30, según el relato de la Fiscalía, C.T. y Rúa encontraron a Oñatibia, a quien primero amenazaron y este intentó correr porque sus agresores estaban armados, aunque a unos dos metros de distancia C.T. le disparó y un proyectil de pistola calibre 22 le ingresó en la nuca. El acompañante del que gatilló se habría mostrado sorprendido con la fatal acción. “No era para tanto”, le habría dicho al que disparó y se fueron del lugar en el auto que habían dejado en marcha.

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