Revolución del perfume de lujo con identidad 100% argentina

El argentino Julián Bedel creó Fueguia 1833, una fragancia de lujo elaborada con 1.253 ingredientes naturales. Fue tal su éxito que abrió locales en las principales ciudades del mundo. Su exclusivo aroma conquistó el olfato de Elton John, Vladímir Putin, Michelle Obama y hasta el de los Rolling Stones.

Fueguia 1833, la creación del argentino Julián Bedel, es a esta altura mucho más que una fragancia de lujo, es un concepto único en el universo de la perfumería mundial. Se trata de la primera y única línea de fragancias de autor de la Argentina y de Sudamérica, que ya tiene alcance global, con locales en Japón, Rusia, EE.UU., Italia, Suiza y Buenos Aires. Para sus perfumes utiliza 1.253 ingredientes naturales -de todas las provincias argentinas- creados a partir de destilaciones. “No usamos derivados del petróleo ni conservantes. Es todo biodegradable...”, aclara. Artista por naturaleza y herencia (es hijo de Jacques Bedel), Julián se dedicó desde muy joven a la escultura, a la pintura y a la música, antes de desembarcar en el mundo de los perfumes. Desde Milán, su nuevo lugar en el mundo, mantuvo una charla con Biz, sobre la concepción de Fueguia, su consolidación en el mundo, y su visión de negocio, en el que la sustentabilidad juega un rol preponderante.

Periodista: ¿De qué forma llega el perfume a su vida?

Julián Bedel: Por una mujer. Todo lo que hago es por las mujeres, esa es mi gran máxima. A los 30 años me mudé con mi novia, para quien era importante el perfume. En ese momento trabajaba con marcas, creando identidad, concepto y diseño. Y siempre me dio curiosidad el olfato. Así desarrollé un aroma para el Malba. También cuando era chico pasé mucho tiempo en el campo y estuve en contacto con múltiples aromas. La cuestión es que se me ocurrió crear una marca con ingredientes del suelo argentino, y basada en nuestra cultura.

P.: ¿Cómo logra desarrollar el perfume y cómo se financia?

J. B.: Conseguí fondos a través de Amalia Amoedo, la nieta de Amalita Fortabat, quien justo estaba buscando proyectos en donde invertir. Comenzamos en 2010 con velas y perfumes textiles, y abrimos un local en la avenida Alvear, en Recoleta. Rápidamente la gente se sintió atraída por la fragancia textil, tanto que la utilizaba como perfume. Por eso decido agregar una línea de perfumes.

P.: ¿Por qué Fueguia 1833?

J. B.: Es en homenaje a la era de las exploraciones científicas. Fueguia es el nombre de una aborigen de Tierra del Fuego que fue secuestrada por Fitz Roy, quien se la lleva a Inglaterra. Pasan unos años, y regresa en 1833 a la Patagonia, junto a Chales Darwin y Fueguia.

P.: ¿Cuántos aromas creó

y cómo están elaborados?

J. B.: Unos 90 aromas, con más 1.253 ingredientes creados a partir de destilaciones. Son ingredientes naturales que no existen en otros perfumes. No usamos derivados del petróleo ni conservantes. Es todo biodegradable. Tenemos esencias de todas las provincias, como carqueja, marcela, pinillo, cola de caballo, lapacho, algarrobo, mata negra, limón, espinillo, mate, etc. Me concentré en hacer algo auténtico y genuino. Esto nos abrió muchas puertas en el mundo, ya que no generábamos rispideces con otras marcas de lujo. Éramos como un sapo de otro pozo. Producimos pocas unidades porque justamente en lo escaso hay belleza; es la base del lujo, de lo exclusivo.

P.: ¿Cómo logró impulsar las ventas?

J. B.: Como nuestro local está enfrente del Park Hyatt venían muchos turistas. Así fue como una clienta italiana conoció el perfume y se lo llevó a un distribuidor de fragancias de su país, a quien le encantó y nos pidió muestras para venderlo en Italia. También acudimos a varias ferias de perfumes. Gente de todo el mundo nos mostró un gran interés por el perfume.

P.: ¿Cuándo decide dar el

salto internacional?

J. B.: A fines de 2015. Para ese momento Amalita ya se había ido del negocio. Su parte la compró el uruguayo Matías Galeano, que viene de la farmacéutica. Montamos un laboratorio en Manantiales para realizar las destilaciones. En ese momento ya teníamos locales en Rusia, Japón y Zúrich. Luego también en Nueva York. Me voy a Milán y allí monto una fábrica con laboratorio. Y decidimos invertir en nuestros locales. Somos la única marca de perfumes en el mundo verticalmente integrada, que hace todo, desde la creación, producción, embotellamiento, packaging y venta. La idea era crear una marca internacional sabiendo que el producto gustaba, y que había varias celebrities que lo usaban.

P.: ¿Qué personalidades ya

lo usaron?

J. B.: El príncipe de Japón, Vladímir Putin, Elton John, los Rolling Stones, Michelle Obama, Gwyneth Paltrow, las mujeres de Steve Jobs y de Chris Martin (vocalista de Coldplay). Lo que buscan estas estrellas es que nadie huela como ellos.

P.: ¿Tiene planes de seguir expandiéndose en otros países?

J. B.: Tenemos previsto abrir locales en Milán (en el Park Hyatt), Londres, Los Ángeles y Canadá. También planeamos desembarcar en Francia, Hong Kong y un segundo local en Japón.

P.: ¿Cuál es su visión con respecto al negocio de cara al futuro?

J. B.: Producir más seguido algunas líneas. Es muy importante seguir ofreciendo una experiencia y un producto consistente y genuino. Hoy se ven muchas marcas que parecen que son de lujo, te cobran como tal, pero el producto lo hace la misma industria del perfume masivo. Estamos creando la primera marca de lujo patagónica, argentina, sudamericana con llegada global. Creemos que podemos seguir haciendo nuevas cosas alrededor de la experiencia, del mundo gastronómico, del cóctel, de los hoteles, o mismo de ropa, joyas, maquillaje, etc.

P.: ¿Se considera como un embajador de nuestro país?

J. B.: Sí, por más que yo me haya ido no tiene nada que ver con lo que yo quiero a mi país, y con lo argentino que me siento. Termino siendo un poco chauvinista, por más que no lo quiera ser.

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