Le comentó a personal policial y a El Patagónico que no tenía problemas con nadie y que no sabe cómo se inició el fuego. El solo se fue a pescar y cuando llegó se estaba quemando el local.
El hombre dijo que es cuidador en el lugar desde hace tiempo y que uno de los vecinos de la cuadra le pasaba electricidad. A la vez comentó que atrás del lugar donde residía, hay siete departamentos, la mayoría de ellos usurpados.
Los vecinos confirmaron que el lugar estaba usurpado y que sólo conocían a Abel como el hombre que le vendía pescados y que se la rebuscaba limpiando camionetas.
Altagracia, una mujer de nacionalidad dominicana, que dijo vivir en una vivienda del segundo piso del inquilinato, le comentó a este diario que ella empezó a ver humo y despertó a su compañera de cuarto Yamil y pudieron salir a tiempo. Las mujeres llevaban consigo una gran valija.
La policía informó que días atrás la Sociedad Cooperativa Popular Limitada realizó una denuncia para que identificaran a todos los ocupantes del lugar por conexiones clandestinas.
Ayer luego de que los bomberos voluntarios del Destacamento 1 y el Cuartel Central con las autobombas 37 y 27 sofocaran el incendio, personal de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada y de Camuzzi Gas del Sur desmontaron las conexiones clandestinas que hallaron en el lugar.
Los vecinos, en tanto, se preguntaban quién sería el administrador y dueño de ese edificio, ya que les llama la atención de que por tanto tiempo estuviese abandonado, situación que aprovechan algunas personas para usurpar y conectarse clandestinamente de los servicios.
"Nunca hubo problemas en ese conventillo", narraron los vecinos, pero les llamaba la atención el abandono de una propiedad tan grande.
El hombre que dijo ser cuidador del local que da a la calle, solo logró salvar su lavadora de tapizados con la que piensa salir a trabajar.