Abud Farid tiene 47 años, habla cuatro idiomas, está casado y es padre de dos niños, uno de 6 y otro de 11 años. El miércoles, ellos arribaron a la Argentina, desde Líbano, escapando de la guerra de Siria, que los obligó a dejar la vida que llevaban en ese país.
Desde entonces se encuentran en Buenos Aires, aguardando que avancen los diferentes trámites burocráticos que le permitan viajar a Comodoro Rivadavia, donde una empresa petrolera le habría ofrecido a un puesto en la industria, por su profesión de ingeniero hidrocarburífero.
Gustavo Chaina, presidente de la Fundación Cedros de Trelew, sigue de cerca este proceso sabiendo lo que podría significar la llegada de esta familia a Chubut, ya que marcaría el primer arribo de refugiados sirios luego de un año de intenso trabajo. También de gestiones que se agudizaron en los últimos meses, cuando la guerra mostró su faceta más cruel.
Ayer dialogó desde Trelew con El Patagónico y confirmó que la llegada de esta familia, que se esperaba para este miércoles, se pospuso. "La documentación que se necesita es más compleja de lo que suponíamos. Creíamos que el miércoles iban a estar arribando. Pero hay otros requisitos que completar, suponemos que va a demorar toda esta semana completa y van a estar llegando la próxima semana", explicó a este medio.
"Con el resto de las familias estamos trabajando con el certificado de antecedentes. Hay una que perdimos contacto hace 26 días y estamos tratando de dar con su paradero y el resto de las familias están con ese trámite que le exigen para solicitar la visa de refugiado", agregó.
Para Gustavo la espera es larga y tediosa. Llena de ansiedad ante tanto trabajo y el deseo de concretar esta ayuda humanitaria, la cual permitiría abrir una puerta de entrada a quienes escapan de la guerra.
Por eso el contacto con Abud es casi diario, o cuando los teléfonos lo permiten, aprovechando los conocimientos que tiene de español, uno de los cuatro idiomas que habla, además de inglés, francés e italiano.
Según cuenta Gustavo, a Abud se lo escucha contento luego de haber tomado ese vuelo chárter que hizo escala en Sao Paolo donde algunos sirios se quedaron. También satisfecho ya que lograron escapar del terror de la guerra y ahora quieren reiniciar su vida, volviendo a la cotidianidad, y conociendo un país que hasta hora es atípico y diferente.
Sin embargo, por lo pronto no saben cuánto tiempo se quedarán, y aún deben definir su llegada a esta ciudad, ya que también habrían recibido otras ofertas de trabajos.
Gustavo es optimista y sueña que su elección final sea Chubut, por todo lo que significaría luego de un largo año. "A todos nos gustaría que esta movida que empezó hace un año tenga su corolario con la llegada de esta familia. Sería un logro importantísimo. Seguimos trabajando para que eso suceda y esperamos que la próxima semana ya puedan estar con nosotros", dijo.