Sergio Romero estuvo a centímetros de tocar el cielo con las manos

Nacido futbolísticamente en la Comisión de Actividades Infantiles, aprendió a atajar en canchas de tierra y supo ganarse un lugar en el arco “albiceleste”, en una temporada donde no era titular en su equipo.

El 2014 no fue uno más para Sergio Romero, quien defendió el arco de la selección argentina de fútbol en el Mundial de Brasil y se consagró subcampeón, luego de perder en la final con Alemania.

“Chiquito”, nacido en la localidad misionera de Bernardo de Irigoyen, se radicó de niño con su familia en Comodoro Rivadavia e hizo fuertes sus raíces futbolísticas en las canchas de tierra, con el buzo de arquero de la Comisión de Actividades Infantiles.

Las canchas de fútbol, en su gran mayoría de tierra, en la capital del petróleo fueron testigos a fines de los 90 cuando Sergio Romero comenzó a entrenar en las divisiones formativas de la CAI, y tuvo que ‘pelarse’ las rodillas y los codos para ser arquero en un club donde se valora el buen fútbol.

A los 10 años era uno más en las inferiores “azzurras”, pero siempre se destacó por su altura, si a los 12 ya medía 1,70 y empezaba a complicárseles un poco más a los delanteros para hacerle goles.

Nació en Bernardo de Irigoyen, Misiones, el 22 de febrero de 1987, pero al poco tiempo a su papá Oscar, integrante del Ejército, lo trasladaron al sur de Chubut, y “Chiquito” comenzó a forjar su historia jugando con viento.

En 2003 fichó para Racing Club de Avellaneda, y cuatro años más tarde fue transferido al Alkmaar Zaanstreek de los Países Bajos, por casi un millón y medio de euros. Tuvo continuidad y llegó a estar 995 minutos sin recibir goles. En aquel entonces lo dirigía el holandés Louis Van Gaal.

El arquero de la selección argentina fue subcampeón sudamericano y luego campeón del mundo con la Sub 20 que dirigía Hugo Tocalli, y donde jugaban Lionel Messi y Sergio “Kun” Agüero. Al año siguiente integró el plantel que consiguió la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing, dirigido por Sergio “Checho” Batista.

Debido a sus condiciones y con el trabajo constante, Sergio Romero ha logrado llevar una carrera importante dentro del fútbol. También fue muy cuestionado por cierta parte del periodismo, y quedó demostrando que el técnico Alejandro Sabella no se equivocó al haberle dado el arco de Argentina.

Algunos cuentan que Sergio fue tentado para jugar al básquet más de una vez, como su hermano Diego, que defendió los colores de Gimnasia y Esgrima en la Liga Nacional de Básquetbol, pero el destino era otro.

“Era un chico bastante pícaro, buen alumno y tenía muy claro lo que quería. Diego (su hermano) me decía que jugaba muy bien, pero él tenía claro que le gustaba el fútbol y le gustaba atajar”, puntualizó Román Páez, ex director de la ex Enet 2.

En 2011 pasó al Sampdoria de Italia y ayudó a llevarlo de nuevo a la Serie A, pero nunca pudo afianzarse en la titularidad y en 2013 terminó en el AS de Mónaco, donde pasó varios partidos en el banco de suplentes.

Dos años antes, Diego Armando Maradona lo hizo debutar en la selección mayor con 23 años y lo mantuvo a pesar de las críticas. Fue cuestionado por la goleada contra Alemania en Sudáfrica 2010, en la que no tuvo mayores responsabilidades.

En el entorno aseguran que seguramente, por su forma de ser, no lo toma como una revancha, pero disfruta cada partido cada vez que le toca defender el arco “albiceleste”.

Ya toda la Argentina lo aprecia, y muchos han comenzado a cambiar su manera de pensar, pero los más de 40 millones de argentinos jamás se olvidarán de las “manos mágicas” de Romero en Brasil 2014.

EL RECONOCIMIENTO

LLEGO CON LOS PENALES

Argentina se metió en la final del Mundial de Brasil el 9 de julio, en una jornada que quedará en la historia, con una notable actuación de Romero en la definición desde el punto del penal, donde el conjunto de Sabella se impuso por 4 a 2 ante Holanda, tras igualar sin goles en 120 minutos llenos de precaución y tensión en San Pablo.

Romero atajó dos penales: el primero, de Vlaar, quien pateó abajo al palo izquierdo del arquero, y el tercero, a Sneijder, quien eligió el otro lado, y fue el héroe argentino en Brasil aunque en la final no pudo evitar la caída de su arco ante Alemania, y un país entero intentó conformarse con el subcampeonato.

“No hay ningún truco. Es suerte. Es la realidad. Uno puede ir y no llegar”, explicó el arquero, que recibió el reconocimiento de sus compañeros, y su actuación marcó un antes y un después con el buzo de arquero en la selección mayor.

Romero jugó la segunda mitad de 2014 en Sampdoria, donde alternó buenas y malas. No fue titular, pero cuando le tocó entrar se destacó atajando penales y también con actuaciones que sirvieron para sumar puntos fundamentales. 

Fuente: Carlos Alvarez

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