Servera le cortó las tarjetas a Soledad porque le daba fondos al culto umbanda

En la audiencia de revisión de la prisión preventiva de Gustavo Servera, las jueces Gladys Olavarría y Mónica García escucharon los planteos de la Defensa que pidió la libertad de su asistido. La Fiscalía intentó defender la imputación del hombre, quien cuando tomó la palabra intentó pedirle en voz alta a una hermana de Soledad Arrieta que le dijese cuándo fue que lo vio tomar del cuello a la víctima. El Patagónico fue el único medio presente en la sala.

“Ahora que Macarena (hermana de Soledad y testigo clave de la Fiscalía) está acá, me gustaría saber cuándo fue que a tu hermana la agarré del cuello” se dirigió con su tono de voz áspero Gustavo Servera (40) ayer en la audiencia de revisión de su prisión preventiva, tras tomar la palabra y luego de escuchar que la Fiscalía citó el testimonio de la joven en el que daba cuenta de que cuando vivía con ellos el imputado había cometido tal acto.

“Señor, usted puede declarar pero no puede increpar a ningún testigo que esté presente. En todo caso deberá declarar sobre algún aspecto de lo que se debatió en la audiencia y no necesariamente hechos nuevos que no haya declarado ante el juez interviniente. ¿Tiene algo nuevo para decir?” le consultó al final de la audiencia de ayer la juez Gladys Olavarría al imputado por el femicidio de su mujer, Soledad Arrieta (38), ocurrido el lunes a las 2 en una vivienda de Juan Manuel de Rosas al 3.500, barrio Abel Amaya.

El Patagónico fue el único medio presente en la audiencia de ayer.

“Lo nuevo que tengo para decir con respecto a las tarjetas, lo digo de vuelta: antes de cortarle todo suministro a Soledad Arrieta, hablé con la familia… la familia se enteró por mí de que ella pertenecía al culto umbanda. Ellos en un momento se iban a reunir para darme una ayuda, y quedó todo en la nada. Yo no podía ayudarla, obviamente, porque lo único que me decía era que estaba en contra, en contra… obviamente estaba en contra. Mis hijos fueron abandonados por ella. Yo lo dije en la audiencia pasada. Yo trabajaba todo el día afuera y les hacía un llamado telefónico y los chicos siempre estaban al cuidado de M.R. (un hermano de la víctima)”.

En ese momento, Servera volvió a ser interrumpido por la juez Olavarría que le consultó a su defensora oficial, Lilian Bórquez, si lo había asesorado de que no podía hacer una nueva declaración, salvo que se refiriera a los cuestionamientos de su detención determinada por el juez Jorge Odorisio.

TODO POR EL CULTO

“Con las tarjetas de crédito, toda su familia me dijo que estaba bien lo que se estaba haciendo, incluso yo fui al Banco… tenemos todos los débitos y ahí nos dimos cuenta de que todo se estaba yendo a cuentas que no tenía ni idea, pero se estaba yendo para el culto umbanda. Y yo todas las discusiones que tenía con ella eran por el tema del culto umbanda y por mis hijos”, se desahogó el hombre ayer en su defensa ante el tribunal que revisa si la decisión del juez Jorge Odorisio de dictarle cuatro meses de prisión preventiva se ajusta a derecho.

Antes, las jueces Gladys Olavarría y Mónica García habían escuchado a Bórquez detallar los hechos que le imputa a Servera la Fiscalía, cuestionando la legalidad de la detención.

Además de alegar que no hay testigos directos, la defensora sostuvo que “no debe demostrar Servera que es inocente cuando es el Ministerio Público Fiscal el que debe demostrar su culpabilidad”.

Y repasó los problemas personales que tenía Arrieta; denuncias cruzadas contra mujeres del culto umbanda y la controversia por el contenido de un mensaje de audio que Servera le mandó a un hermano de Soledad. También cuestionó el móvil amoroso que planteó el juez Odorisio en su decisión. Sostuvo que en la audiencia de control no se había fundado el sometimiento económico de Arrieta, por lo que pidió la libertad de su asistido y que se dispusiera la prohibición de acercamiento a los testigos y a hijos hasta que los mismos declaren mediante Cámara Gesell.

LA EX MUJER DEL PAI

Con respecto a la violencia económica que implicaba el quite de las tarjetas, la Fiscalía alegó que Soledad al no tener para comer les pedía a sus hermanas. Y frente a las denuncias contra mujeres del culto umbanda, informó ayer que una de las denunciadas era la ex mujer del pai con el que ella mantenía una relación.

Acotó que la denuncia de Soledad fue radicada en la Seccional Quinta y que en la misma se daba cuenta de que hubo una pelea por diferencias en el templo que incluyó lesionados. Dijo también que la denuncia de Soledad de que las mujeres volvieron a su casa y que iban a buscarla, eran por cosas que su marido Cervera le contaba, y que se le restó importancia a ese hecho a la hora de la imputación.

La fiscal María Laura Blanco dijo que se investigarán los dichos de Servera y que se había comprobado que en el 101 hay solo un llamado diciendo que le habían entrado a robar y no otros más como él había dicho. Con respecto al mensaje enviado al hermano de la víctima, la Fiscalía agregó que Servera decía que estaba dispuesto a hacer “cualquier cosa” y que menciona a Soledad.

“Me pongo loquito y no me importa nada… Entre yo y Soledad esto se pone áspero”, dijo entonces.

Ayer la Fiscalía cambió la hipótesis diciendo que Servera no había entrado por la ventana del quincho sino por la puerta –tras los dichos del imputado en la audiencia anterior- y que se presume que Soledad abrió desde adentro ya que “se había encerrado” (tal como contó en un último mensaje de texto que envió).

Luego Servera habría dejado inconsciente a Soledad con golpes e intentó estrangularla con un cable de freno de bicicleta para luego rociarla con un líquido acelerante y prenderle fuego.

La Fiscalía y la asesora de familia, Carolina García, explicaron ayer que Servera y Arrieta tenían ganas de comenzar con la disolución del matrimonio, y que estaba fijada una audiencia de advenimiento para este mes. Incluso Soledad había consultado en la Defensa Pública sobre esta posibilidad antes de los hechos, en el marco de una denuncia de violencia de género.

Las jueces Olavarría y García se tomaron un cuarto intermedio hasta hoy para escuchar las 5 horas de grabación de la audiencia de formalización del martes y de esa manera determinar si la decisión del juez Odorisio en cautelar el proceso con cuatro meses de prisión preventiva para Servera se ajusta a derecho.

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