Solo tres de los 14 científicos que se postularon este año ingresaron a la carrera del CONICET

En la última convocatoria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas se presentaron 26 chubutenses. Catorce de ellos lograron avanzar en las distintas etapas de postulación, pero solo tres consiguieron ingresar al programa. Los investigadores aseguran que esto se debe al recorte presupuestario que el Gobierno nacional ejecutó en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, y coinciden en que la Patagonia fue marginada en materia de cupos frente a provincias como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe. Además, señalan que hay una persecución hacia las Ciencias Sociales y que se busca ridiculizar las investigaciones. Y cuestionan que el Ejecutivo nacional realizó una encuesta donde se les preguntó a los científicos si estaban interesados en vender sus investigaciones a empresas privadas.

Desde que asumió en diciembre de 2015, el Gobierno de Mauricio Macri aplicó una serie de ajustes presupuestarios en distintas áreas, incluido el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) que depende del Ministerio de Ciencia y Tecnología. El recorte en ese caso no solo afectó a los proyectos de investigación con menor dinero destinado a cada trabajo, sino también a los científicos que desean ingresar al organismo nacional.
Está situación preocupa en el ámbito académico, en virtud de que en los últimos años el CONICET se ubicó en las posiciones de privilegio a nivel latinoamericano del Ranking Scimago -evalúa cuáles son las mejores instituciones gubernamentales y/o universidades en materia de investigación científica- y ahora se teme que a corto plazo se vean reflejadas las consecuencias de ese ajuste.
Lo cierto es que el impacto de esta decisión política ya tiene su efecto. Para entenderlo basta con ver los números de ingresos desde 2010 a la actualidad. Según se informó, en ese año Argentina comenzó a incrementar su planta científica en el CONICET. En ese momento tenía 596 investigadores, pero en 2011 pasaron a ser 691, en 2012 ascendieron a 743 y en 2013 crecieron a 853. La cresta de la ola fue en 2014 y 2015 con un total de 957 y 943 profesionales contratados. Sin embargo, en 2016 ese número cayó a 385, es decir el número más bajo de los últimos seis años.
Los científicos de Chubut que buscan incorporarse a ese organismo vivieron en carne propia ese retroceso. De los 26 postulantes que este año buscaron entrar a la carrera del CONICET, 14 pasaron las distintas etapas de evaluación, pero por razones de cupo solo tres terminaron ingresando.
La situación genera desconcierto en los investigadores ya que observan que las provincias más favorecidas continúan siendo Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, cuando hace tres años se apuntaba a un conocimiento federal y sin centralismos en los grandes núcleos urbanos.

INVESTIGAR EN LA PATAGONIA

La secretaria de Ciencia de Chubut, Noelia Corvalán Carro, explicó que el Gobierno provincial se manifestó en contra de ese recorte y solicitó al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología que se efectúe una revisión del sistema para que la región tenga posibilidades de competitividad con respecto a las provincias del centro del país.
"Las provincias patagónicas estamos trabajando a modo de bloque para aclarar que la región fue una de las más afectadas por los recortes junto con Cuyo", sostuvo la funcionaria.
"Lo que planteamos es que en la Patagonia deberíamos tener diez cupos de ingreso por año. Eso no le mueve la aguja a nivel nacional a nadie, pero en la región sí porque nosotros tuvimos tres ingresos este año y si se hubiese tenido más la situación sería distinta. Después si cada provincia no defiende a sus investigadores es problema de cada jurisdicción", agregó la secretaria, preguntándose ¿cuál es el cupo para qué realmente seamos federales porque la discusión de fondo es cómo realmente tenemos una representación federal".
La funcionaria provincial además criticó la reducción de cupos para el ingreso a carreras en otras instituciones. "El Gobierno nacional debe trabajar para que todas las provincias tengamos más investigadores y que ingresen de manera estable al CONICET. Pero no todo debe terminar allí porque también se debe generar un ingreso estable al INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) e INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) para que puedan orientar a la industria local", advirtió.
Brígida Baeza, profesora de Historia de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco e investigadora adjunta del organismo, también se manifestó en contra de este ajuste. "El recorte presupuestario para el ingreso de un investigador es un tema que nos afecta", consideró Baeza.
"Los recursos los vamos a tener a medida que ingresen nuevos becarios en una región como la Patagonia que siempre es vista como un sector con escasos investigadores y donde hay muchos temas para investigar. Es un panorama difícil y nefasto", agregó.
Y recordó: "en Comodoro se había pensando en crear una unidad ejecutora de doble pertenencia, donde el CONICET se vinculara con la Universidad (Nacional de la Patagonia San Juan Bosco). De conformarse esa unidad tendría más participación esta ciudad y sería un tanto más sencillo poder contar con más investigadores".

LAS CIENCIAS SOCIALES TAMBIEN SON CIENCIA

En la próxima convocatoria del organismo nacional las ciencias básicas sufrirán un achicamiento ya que su representación bajará del 80 al 50 por ciento durante el próximo año, informaron desde del CONICET. El motivo es que los "temas estratégicos y tecnología" subieron de un 20 por ciento al 50.
Baeza también criticó esa decisión. "El último proyecto afecta a las Ciencias Sociales porque se las piensa como un modelo de ciencia muy ligado al desarrollo económico y no estatal, sino ligado a las empresas privadas. Pero el trabajo de las Ciencias Sociales es pensar todos los problemas que atraviesan a la sociedad, y Argentina tiene un problema muy ligado a las diferencias sociales, más en este Gobierno que hace que justamente aumenten esas desigualdades. El modelo de país no cuadra dentro de nuestros procesos sociales", cuestionó.
En ese sentido, la investigadora adjunta del CONICET aseguró que "los nuevos mentores del CONICET tienen un modelo de ciencia más o menos del siglo XIX porque piensan que nosotros no hacemos ciencia".
"El mismo (ministro de Ciencia y Técnica, Lino) Barañao dice que nosotros vivimos del pensamiento mágico. Nosotros entramos en conflicto con ese modelo porque en mi caso trabajo con el tema migratorio y este tema está siendo el caballito de batalla para distraer la atención de otros temas que son cruciales y se inventan cifras que no hay o que son poco claras", sentenció.
El doctor en Geografía, Juan Manuel Diez Tetamanti, otro de los investigadores del organismo nacional, en tanto, consideró que hay una persecución mediática hacia las Ciencias Sociales. "La campaña es tan sucia que en los diarios sacaban notas donde decían que los científicos sociales estudiaban la Barbie o cosas así, y cuando vos entrabas a ver te dabas cuenta que no era así", explicó.
"Eran notas con malicia que no solo se basan en desprestigiar a los investigadores sino que también esto está respaldado por los funcionarios nacionales. Es una persecución y entiendo que tiene que ver con que tampoco es parte del plan que estas disciplinas tomen fortaleza porque a una empresa no le sirve el papel que juega un científico social", indicó.

"HAY QUE VIVIR PUBLICANDO"

Los científicos consultados también cuestionaron que el Ministerio de Ciencia y Tecnología sondeó a investigadores del CONICET para conocer si tenían experiencia en el sector privado y si estarían dispuestos a ser reubicados en empresas.
Además, aseguraron que este Gobierno estableció que los científicos sean juzgados por la cantidad de publicaciones que realizan en revistas internacionales, como una forma de revalidar sus trabajos o justificar su sueldo.
"El tema de la productividad es un sistema bastante coercitivo. El investigador está sometido a dar cuenta de sus avances y en las Ciencias Sociales tenemos que publicar todo el tiempo y nos miden con parámetros de la Ciencia Naturales", señaló Baeza. "Mientras más internacionalizado esté esto, para ellos es mejor. Pero lo que buscamos los científicos sociales es valorar el contacto con las asociaciones o los trabajadores en los barrios, y no aparecer en una revista de primer mundo. Sin embargo, el que más publica es más reconocido dentro del nuevo CONICET. Hacia dónde va este modelo es bastante nefasto", sentenció Baeza.

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