Testigos coinciden en que el fiscal evitó investigar a Pachelo

Las objeciones a la pesquisa llevada a cabo por el fiscal Diego Molina Pico fueron una constante en los testimonios brindados a lo largo de la segunda semana del tercer debate, en los tribunales de San Isidro, por el crimen de María Marta García Belsunce.

"Fue el principal encubridor". "Había una vocación por rehuir todo lo que involucrara a Nicolás Pachelo". "La causa estaba unidireccionada". Así, mediante durísimos cuestionamientos, testigos -civiles y policías- se refirieron a la actuación del fiscal de primera instancia Diego Molina Pico al momento de investigar la responsabilidad del exvecino del country Carmel en el crimen de María Marta García Belsunce, que a casi 20 años sigue impune.

Las objeciones a la pesquisa llevada a cabo por el representante del Ministerio Público de Pilar -quien recién a más de un mes del crimen ordenó la autopsia en la que se estableció que la socióloga tenía seis balazos en la cabeza- fueron una constante en los testimonios brindados a lo largo de la segunda semana del tercer debate que se lleva adelante por el mismo hecho en los tribunales de San Isidro.

Quizá quien se refirió en más duros términos fue Alejandro Arauz Castex, quien vivió en Carmel entre 1991 y el 2003 y conformó la Comisión de Seguridad del barrio cuando ocurrió el crimen de María Marta el 27 de octubre del 2002.

Para ese testigo, Molina Pico tuvo "premeditación" para evitar investigar a Pachelo: "No tiene perdón de Dios. Fue una investigación inconducente, guiada por una persona dispuesta a entorpecerla y encubrirla. Y lo logró, pasaron veinte años y lo logró", sentenció.

Arauz Castex consideró que el ahora juzgado por el homicidio de María Marta "fue la persona que estuvo más cerca del lugar del asesinato y del momento del hecho", al tiempo que destacó que durante esa época en el barrio existieron "robos, amenazas y extorsión" que apuntaban a Pachelo.

A ese testimonio crítico hacia la actuación fiscal de primera instancia, se sumaron los de dos exjefes policiales que tuvieron a su cargo las primeras diligencias del caso.

Tanto el comisario general retirado Ángel Beserra como el comisario mayor retirado Alejandro Elorz, quienes estaban a cargo de la Sub Delegación Departamental de Investigaciones (SubDDI) de Pilar al momento del hecho, coincidieron en que la hipótesis que llevaba a Pachelo era "altamente positiva", aunque Molina Pico realizó "una investigación unidireccionada" hacia a la familia de la víctima.

"Para mí fue Pachelo", sostuvo Beserra al apuntar a la autoría del crimen, mientras que Elorz coincidió con las críticas al fiscal y dijo que la policía fue "solapadamente corrida" de la pesquisa.

"Teníamos elementos para ahondar en la investigación sobre Pachelo. Había hablado con Molina Pico, pero fue una investigación unidireccionada. Nosotros no participamos de la investigación, fue de la Procuración", dijo.

LOS DIAS DE PACHELO

Nicolás Pachelo, el principal acusado del crimen de María Marta García Belsunce, vivió activamente las primeras dos semanas del juicio oral en los Tribunales de San Isidro, al que llega tras un verdadero periplo que incluye pocas horas de sueño, un largo viaje desde la cárcel de La Plata y largas audiencias con testigos que, hasta el momento, lo señalan como sospechoso de haber ejecutado a la socióloga.

Según pudo reconstruir Télam, Pachelo se levanta cerca de las 3 de la madrugada en su celda de la Unidad 9 de La Plata, donde se encuentra cumpliendo una condena por ocho robos en casas del country Tortuguitas de Pilar.

Minutos más tarde, un camión del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), encargado de recoger a detenidos en los penales de Florencio Varela, Hornos y La Plata, lo transporta hacia la cárcel de Olmos, donde se organiza el traslado final de cada preso al juzgado correspondiente para asistir a las diligencias propias de cada causa.

Pachelo recorre 84 kilómetros hasta los Tribunales de San Isidro, ubicados en la calle Ituzaingó 340 del mencionado partido del norte del Gran Buenos Aires.

Una vez en el lugar, el detenido es trasladado a un cuarto ubicado en el entrepiso, junto a la biblioteca de los tribunales, y aguarda el momento de ingresar al recinto, generalmente entre las 10.30 y las 11 de la mañana, acompañado por un penitenciario.

Se acomoda detrás de sus abogados Roberto Ribas y Marcelo Rodríguez Jordan, apoya su espalda contra el respaldo de la silla y su cabeza contra la pared, e insistentemente se inclina para hablar con sus defensores ante cada declaración testimonial.

Esa escena se repitió en las cinco audiencias llevadas a cabo por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de San Isidro, en donde apenas se lo escuchó hablar ante los jueces cuando brindó sus datos filiatorios, solicitó no ser trasladado a otra cárcel y nombró a su exesposa, Inés Dávalos Cornejo.

Pachelo lleva consigo desde la tercera audiencia una bolsa de nailon negra -similar a las que entregan en los comercios- en donde guarda un cuaderno de espirales tamaño oficio en el que completó más de cinco hojas con anotaciones.

Por momentos con mirada desafiante hacia los periodistas, al exvecino del Carmel se lo nota molesto cada jornada en la que ingresan fotógrafos y cubre su rostro con un tapabocas para no ser retratado.

El presidente del TOC 4, Federico Ecke, se dirigió dos veces hacia Pachelo recordándole que, si bien él habla por medio de sus defensores, podría pasar ante el tribunal y prestar declaración en cualquier momento del debate.

El único gesto de satisfacción que se le observó fue con el puño cerrado decir en voz baja "golazo", cuando un testigo mostró que podría dirigirse al Club House del Carmel por un pasaje sin pasar por la casa del matrimonio Carrascosa-García Belsunce.

Hasta el momento, Pachelo es el único de los tres imputados que concurrió a todas las audiencias del juicio, aunque adelantó que en algunas de ellas preferirá quedarse en el penal de La Plata para continuar con sus clases de periodismo.

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