Todo indica que "Pachorra" Usin fue el pato de la boda

Fuentes cercanas al estafador chubutense Leandro Usin aseguran que fue el literal pato de la boda, elegido por sus antecedentes penales para ser la cara interna de una defraudación masiva, el tonto ungido para el gran plan que significó la creación de Vayo Coin.

Allegados de Leandro Usin (conocido en Comodoro como “Pachorra”) afirman que habría sido Pablo Daniel Flores quien contactó al estafador condenado “a través de un amigo” mientras estaba bajo prisión domiciliaria en Comodoro Rivadavia. Ese amigo emisario le iba a “dar una mano” a Flores para “salir adelante”. “Flores necesita gente, se armaron varias sociedades, iba a dar una plata mensual por un trabajo”, continúa la fuente, según publicó Infobae. El número que menciona suena ridículo: 50 mil pesos por mes.

Usin, que era visto con frecuencia en las oficinas de Vayo dando órdenes detrás de un escritorio, llegó a vivir en una lujosa torre de Puerto Madero. Luego, huyó de vuelta a la Patagonia. La explicación que viene de su frente de la historia suena sensata. O sea, ¿cómo es que un timador del sur profundo llegó a Puerto Madero para lanzar una criptomoneda con un esquema de captación masivo que incluyó a varias de las caras más famosas del país?

Hay también una herramienta. Vayo Business, la firma madre, fue conformada en diciembre de 2020 por Ana Lavitola, la madre de Usín, una mujer de 59 años, junto a un joven empleado de una petrolera. La dirección de Vayo, desde el comienzo de su historia, fue la provista por Flores en la calle Corrientes.

En abril de 2021, Lavitola firmó un poder pleno de administración para Vayo Business ante una escribana chubutense. Los beneficiarios de ese poder fueron Flores y una joven empleada en una firma de un socio del empresario.

Pero tal vez, no haya mayor pato en esta boda que Ana Lavitola misma, madre de Usin y socia mayoritaria de Vayo Business, una empresa que proyectaba éxito individualista para la era cripto con el aval pago de algunas de las mayores celebridades de la Argentina. Hoy, de los casi 120 millones en cheques sin fondos del esquema, más de 72 están a nombre de Ana.

TODO EMPEZO EN COMODORO

La debacle del esquema de criptomonedas promocionado por famosos dejó un rastro de papeles que comienza con una jubilada en una pensión de Comodoro Rivadavia.

Tal vez la pirámide se convirtió un pozo sin fondo. A comienzos de abril, menos de un mes atrás, Vayo Coin, el negocio de criptomonedas promocionado por famosos en redes sociales, acusado de ser un masivo esquema Ponzi tal como Generación Zoe, debía más de 30 millones en cheques rechazados por falta de fondos de acuerdo a datos del Banco Central. Ahora, la cifra casi se cuadriplica. El conglomerado de firmas conformadas para el esquema, que incluye a su empresa madre, Vayo Business SA, así como las subsidiarias Futbol Coin y Polo Coin, hasta el último jueves tenía a su cargo más de 117 millones de pesos en 141 cheques rotos. La suma llega a 120 millones si se incluyen los rechazados por defectos formales.

La jugada es clásica, si es que los responsables de Vayo son culpables: los estafadores que regentean estructuras Ponzi comienzan a cortar cheques cuando ya se gastaron todo lo que robaron. Es una forma de calmar acreedores, al menos por un tiempo, hasta que el pago rebota. Los responsables de Vayo habían hecho a lo grande. Rentaron dos oficinas en el edificio Madero Center de Puerto Madero.

En noviembre pasado, lanzaron en un evento con celebridades pagas en el hotel Hilton que costó cerca de 40 mil dólares. Era su plan más ambicioso: la plataforma Universal Exchange, literalmente un exchange de criptomonedas como es Binance, pero argentino, de acá, de ellos, que contenía la criptomoneda del grupo, Vayo Coin, y que prometía también vender Bitcoin y Ethereum, entre otras cripto de renombre. Al final, Universal Exchange nunca fue lanzado. Ni siquiera tuvo un número de CUIT para operar.

Y después están los influencers. La lista de nombres es la fama misma de la Argentina: Natalia Oreiro, Yao Cabrera, Wanda y Zaira Nara, L-Gante, Pampita Ardohain, Jimena Barón. Fueron decenas. En sus stories para Instagram, promocionaban sorteos de autos cero kilómetro o teléfonos iPhone. Algunos, como Zaira Nara, incluso aseguraron que confiaron a Vayo sus “ahorros personales”. El contrato entre Vayo Business y Zaira habla de ocho stories por mes durante dos meses, a 1,3 millones de pesos por mes. El de Wanda fue por mucho más: fue contratada por un año para ocho stories también por mes a un valor de 15 mil dólares mensuales, con un contrato renegociable cada seis meses.

Hoy, Vayo enfrenta la lenta trituradora del sistema penal. Dos denuncias por estafa y llegaron a la Cámara Criminal y Correccional semanas atrás, una de ellas arribó al Juzgado N°45. Entre los denunciados está el ex bancario chubutense Walter Cárcamo, que integró las sociedades de Fútbol Coin y Polo Coin, así como la especialista cripto Ena Andrada, quien fue convocada para el proyecto Universal Exchange y fue empleada en blanco de Vayo Business. Los otros dos nombres acusados, de acuerdo a datos de la Cámara Criminal y Correccional, son los protagonistas de esta historia.

FRENTE A FRENTE

El primero es Leandro Usin, un ex empleado de la construcción de Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. De 32 años, el mismo tiene una historia particular. Fue procesado y detenido en Capital Federal a comienzos de la década pasada por estafa e incendio mientras trabajaba en una concesionaria de la calle Córdoba. Luego, se fugó de vuelta al Sur donde fue declarado rebelde. Terminó condenado dos veces por timar gente con cheques rotos en Santa Cruz y en localidades como Trevelín y Gaiman. En Chubut, Usin -que acumuló más de 20 denuncias en su carrera delictiva de acuerdo a datos de la Justicia porteña y de Chubut- pactó una pena de un año y ocho meses de cárcel que cumplió con prisión domiciliaria y una tobillera.

Quien sí figura en el rastro de papeles es Pablo Daniel Flores, porteño, empresario según su registro en la AFIP, miembro de varias sociedades a lo largo de los años. Artículos periodísticos lo señalan como abogado, aunque no figura en los registros del Colegio porteño o el bonaerense. Según él mismo, se dedica a crear sociedades de manera express.

Flores se encuentra vinculado a varios cheques sin fondo de Vayo Business en los registros del BCRA y fue quien suplió la dirección en la calle Corrientes, zona de Once, donde Vayo constituyó domicilio porteño de acuerdo al Boletín Oficial. En el lanzamiento de la plataforma cripto Universal Exchange, Ena Andrada mencionó a una posible moneda virtual llamada Lion Wood: ese nombre es el de una empresa ligada al empresario Flores.

Hoy, Flores y Usín están enfrentados, en secreto y en público. Se echan la culpa mutuamente. Uno dice que el otro es el responsable de lo que podría ser una de las mayores estafas de la historia reciente. La cuestión es quién engañó a quién.

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