Luracatao, nombre con el que fue bautizado en honor al pueblo cercano donde fue hallado, viajó los casi 1600 kilómetros que separan Buenos Aires de Salta para reencontrarse con miembros de su familia.
Y así ocurrió: minutos después de la liberación, cuando apenas se lo podía distinguir en el cielo, otro cóndor se sumó al vuelo circular, un ritual habitual de estas aves. Algunos pobladores se animaron a arriesgar que quien lo acompañaba en lo alto era su pareja ya que el cóndor es un animal monógamo.
"Es el cóndor 161 que liberamos de los 191 que fueron rescatados", explicó Luis Jacome, director del director del Proyecto Conservación Cóndor Andino y presidente de la Fundación Bioandina Argentina que tuvo una activa participación en toda la recuperación del ave. "Algunos ejemplares no logran insertarse nuevamente en su ambiente natural porque fueron muy mal heridos y no se logran recuperar definitivamente", agregó.
Laracatao fue hallado en octubre de 2015 por Silvio López, un albañil de la zona, que ayer no logró contener las lágrimas de la emoción al ver al cóndor volar libremente. En ese momento tenía un escopetazo que lo había herido de gravedad. Los perdigones habían afectado la cara y otros partes de su cuerpo; el plomo en su sangre comprometió su recuperación.
"Lo vi tirado, lo alcé y lo llevé al pueblo para avisarle a la policía. Estaba muy mal, casi muerto. Es muy común ver a cóndores en esta zona, principalmente en la alta monta", dijo López, señalando los cerros ubicados entre Luracatao y Seclantas.