Tuvo que volver a la casa donde sufrió maltrato de niña

Karina, de 20 años, regresó a la casa donde fue maltratada desde niña porque Nación dejó de pagar una asignación que por ley perciben los jóvenes que cumplen 18 años y egresan de hogares sin haber sido adoptados.

Karina sufrió los golpes de su madre desde que nació en una casa humilde de un pequeño pueblo, a varios kilómetros de Jujuy capital. A los 7 años fue cedida a una familia que ella no conocía y su situación no fue mejor. Allí le robaron su inocencia y su niñez, cuenta. A los 15, sus profesores del colegio secundario se dieron cuenta de que tenía golpes en el cuerpo. Fue cuando la Justicia la ingresó en un hogar para alejarla de ese horror.

No fue adoptada por otra familia. Al cumplir la mayoría de edad, los 18, como todos los chicos y chicas institucionalizados y sin padres, egresó del sistema de protección del Estado. Pensó que estaba a su suerte y encadenada a ese pueblo donde vivió y que era lo único que conocía ¿A dónde iría? ¿Cómo conseguiría un trabajo? ¿Cómo continuaría sus estudios?

Una trabajadora social le dijo que tenía, por derecho, el beneficio del Programa de Acompañamiento para el Egreso de jóvenes sin cuidados parentales (PAE), creado por la Ley 27.3641 en 2017. La inscribió y Karina pasó de no tener nada a ser titular de una asignación económica (unos 162 mil pesos) que la ayudó a mudarse a la capital provincial, donde alquiló una pieza que decoró como a ella le gustaba y la consideró como su primera propia casa. Comenzó a estudiar enfermería y se graduó como bombera voluntaria.

Pero su historia no termina ahí. Desde el mes pasado, Karina, que hoy tiene 20 años, dejó de recibir el dinero del PAE por lo que tuvo que dejar la pieza donde vivía y no se inscribió en el segundo año de enfermería. Y tuvo que volver con su madre: volvió donde empezó el horror.

MILES DE JOVENES EN SU MISMA SITUACION

“Yo no sabía a dónde ir. Era esto o la calle. Así que volví con mi mamá, que me dijo que me atenga a las condiciones, que es quedarme encerrada en la casa. Y extraño estudiar y tener mi espacio. No estoy bien”, dice en voz baja, entrecortada, como rota.

En esa misma situación se encuentran miles de jóvenes que fueron parte de los sistemas de guarda del Estado y que desde hace tres meses sufren las demoras en el pago de la asignación económica y no encuentran respuestas desde Nación, que debe disponer de los pagos. Tampoco hay ningún tipo de información oficial desde la entidad reguladora, la anterior Secretaría de Niñez Adolescencia y Familia, que hoy tiene rango de subsecretaría, depende del Ministerio de Capital Humano y está dirigida por Ana Belén Marmora.

Fuentes del Gobierno indicaron que las demoras en los pagos se deben a “una cuestión administrativa” y que “la intención no es discontinuar el PAE”. Pasados cuatro meses desde la asunción de Javier Milei, aseguran que están “ordenando el desorden”. Mientras, 3.500 jóvenes ven sus vidas suspendidas o quebradas en momentos en los que estaban comenzando su proyecto de vida autónoma, como Karina.

Fuente: La Nación

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