Fue su esposa Ruth -quien vive en Sierra Grande- la que encontró ese material, señalando que antes de que volviera embarcarse su marido, transfirió a una computadora su archivo del celular para dejar libre la memoria de su teléfono y de este modo continuar almacenando archivos, asegurando que el mismo ya fue enviado a las justicia para que se lo incorpore al proceso de investigación.
La mujer contó que Mario siempre llevaba a bordo una libreta en la cual de manera obsesiva anotaba todas las fallas que detectaba en el sumergible y luego las fotografiaba con su celular.
Esas anotaciones se refieren a tornillos sueltos o faltantes, pasadores de puertas sueltos, problemas con la defensa del periscopio y falta de equipos claves para la seguridad en las profundidades marinas, entre otros problemas.
“Dentro del ARA San Juan, Mario se ocupaba de todo lo que tenía que ver con las armas submarinas, con los torpedos, y siempre decía que ahí adentro ellos tenían que saber de todo un poco, como de mantenimiento y electricidad”, detalló.
Ruth mostro las anotaciones fotografiadas a los periodistas del diario Río Negro que observaron que en ellas pueden verse distintos ítems, bajo títulos como “Proa”, “Objetos flojos”, “Máscaras bibs” y a partir de allí comienza el minucioso escrutinio de cada elemento defectuoso o en falta.
Por su parte Miguel Toconás (uno de los hermanos) dijo que “nosotros tenemos un grupo de chat telefónico donde están los familiares de los 44. Al enterarnos lo subimos ahí y Luis Tagliapietra, abogado y papá de uno de los tripulantes, lo llevó a la Justicia y se adjuntó a la causa”.