Una jueza federal interviene en la causa por la caída del avión

El lugar donde el Learjet 35 se precipitó a tierra, el viernes por la tarde en Río Grande, pertenece a jurisdicción nacional. Por esa razón, la causa judicial por el accidente donde murieron cuatro personas está a cargo de la jueza federal Mariel Ester Borruto. Mientras tanto, la Dirección Nacional de Investigación de Sucesos Aeronáuticos de la Junta de Seguridad en el Transporte designó un investigador a cargo que coordinará los peritajes.

La Dirección Nacional de Investigación de SucesosAeronáuticosde la Junta de Seguridad en el Transporte (JST) designó un investigador a cargo que coordinará las tareas del Equipo de Trabajo de Investigación de Campo (ETIC). Ese equipo realizará pericias para determinar las causas que provocaron el fatal accidente aéreo ocurrido el viernes por la tarde en Río Grande.

A las 14:20 de esa jornada, un avión sanitario que había trasladado un niño desde Buenos Aires, despegó de regreso en el Aeropuerto Internacional Gobernador Ramón Trejo Noel de la ciudad fueguina. Sin embargo, segundo después se precipitó a tierra. La aeronave Learjet 35, matrículaLV-BPA, se estrelló contra un muro perimetral de la Base Aeronaval contigua al aeropuerto, registrándose una gran explosión. Los cuatro tripulantes -dos pilotos, un médico y una enfermera- fallecieron al instante.

El avión pertenecía a la compañía Flying América. A las 8:44 del viernes había partido desde el aeropuerto de San Fernando trasladando a un bebé de cinco meses con sus padres. Alrededor de dos horas después había efectuado una escala técnica en Comodoro Rivadavia para cargar combustible y luego se dirigió a la ciudad fueguina. El niño había sido atendido en Buenos Aires por una enfermedad respiratoria y fue trasladado a Río Grande para continuar su tratamiento en la Clínica CEMEP. Su padre pertenece a la Armada Argentina.

HIPOTESIS

La jueza federal Mariel Ester Borruto actúa en el caso ya que el lugar donde ocurrió el accidente aéreo es de jurisdicción nacional.

Entre las hipótesis preliminares que manejan los investigadores se encuentra que el trágico accidente aéreo podría ser consecuencia de un desperfecto mecánico en uno de los motores.

La Dirección Nacional de Investigación de SucesosAeronáuticosde la Junta de Seguridad en el Transporte (JST) ha designado a un investigador a cargo que coordinará las tareas del Equipo de Trabajo de Investigación de Campo (ETIC).

Asimismo, se dispusieron todos los mecanismos necesarios para garantizar el acceso a la documentación e información requerida para la investigación.

La Junta de Seguridad en el Transporte (JST) es un organismo descentralizado, en la órbita del Ministerio de Transporte de la Nación, creado en abril de 2020 mediante la Ley 27.514 y la Resolución 98/2020.

Se trata del primer organismo de investigación multimodal de Iberoamérica que investiga accidentes e incidentes ocurridos en todos los modos de transporte. Su objetivo no es buscar responsabilidades civiles y/o penales, sino contribuir a la seguridad en el transporte con estudios y recomendaciones.

LAS VÍCTIMAS

Los fallecidos en el Lear Jet 35 fueron el piloto Claudio Canelo (56), el copiloto Héctor Vittore (51), el médico Diego Ciolfi (56), exdirector de Hospital Zonal de Caleta Olivia entre 2007 y 2010 y la enfermera Denise Torres García (30).

Vittore, nació en Roma y había festejado su cumpleaños 51 el jueves. Claudio Canelo vivía en Hurlingham y ambos “eran una dupla aceitada”, los recuerdan sus amigos.

Hace dos años otro avión sanitario al servicio de la misma empresa protagonizó un accidente de similares características, en Esquel. En esa oportunidad fallecieron tres personas.

Sucedió el 5 de mayo de 2020. La empresa MD Fly había contratado a Flying América, un avión Lear Jet 35 para un vuelo sanitario, pero en ese caso el personal pertenecía a los contratantes.

Dicho avión se estrelló al intentar aterrizar en el aeropuerto de Esquel, en condiciones de mínima visibilidad por la neblina de 150 metros, cuando llevaba adelante un vuelo sanitario para trasladar hacia Buenos Aires a una nena de tres años con problemas cardíacos.

En ese siniestro fallecieron el médico Federico Bassi, el enfermero Patricio Walmsley y el copiloto Ángel Martín Gamboa, quién murió días después del accidente mientras se encontraba internado en el Hospital Zonal de Esquel, con el 60% del cuerpo quemado. El único sobreviviente de aquella tragedia fue el piloto, Mariano La Torre, quien se repuso de las heridas tras un largo período de internación.

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