Una pastora dejó la iglesia y se convirtió en stripper

La mujer abandonó la congregación tras descubrir su bisexualidad.

Una mujer estadounidense, de 36 años, decidió darle un giro radical a su vida: abandonó su rol como pastora de una iglesia para convertirse en stripper online. Ahora, afirmó que puede expresarse de una forma totalmente nueva y consiguió una fortuna.

La protagonista, llamada Nikole Mitchell, creció en una familia conservadora y estaba entrenando para convertirse en la líder de su congregación cristiana pero dejó todo después de sentir que ya no tenía lugar en la iglesia y decidió cumplir una fantasía de la adolescencia: convertirse en bailarina erótica.

“Yo siempre fui parte de la Iglesia. La amé e hice todo lo que pude para cumplir con mi llamado de liderazgo en mi comunidad hasta que ya no pude encajar”, recordó y señaló que en 2017, le puso fin a su labor religiosa cuando la rechazaron por su bisexualidad.

La estadounidense vende contenido erótico en un sitio de internet y tiene casi un millón de seguidores en Instagram. Contó que gana 100.000 dólares al mes.

Ante esto, la oriunda de Ohio se mudó a California y comenzó a vender contenido erótico en OnlyFans, un sitio para adultos. “Tenía estos deseos de expresarme de una manera que nunca había podido. Finalmente, decidí dar un paso hacia lo desconocido y estoy muy agradecida por ello”, manifestó.

Pese a indicar que su nueva profesión podría ser considerada “pecaminosa” por su antigua congregación, enfatizó que está convencida de que descubrió su vocación. Además, contó que muchos de sus antiguos amigos prefieren no hablarle aunque sabe que algunos de ellos se suscribieron de forma anónima a su cuenta. A su vez, la norteamericana comparte sus fotos a través de su cuenta de Instagram, en la que acumula casi un millón de seguidores y afirmó que gana 100.000 dólares al mes.

“Siempre fui parte de la Iglesia, la amé e hice todo lo que pude por cumplir con mi llamado de liderazgo en mi comunidad hasta que ya no pude encajar”.

Mitchell está casada desde hace siete años y su esposo la respaldó en todo momento: “John es un alma hermosa. Me ha apoyado en cada paso del camino”. El matrimonio tiene tres hijos, de cinco, siete y 10 años.

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