Chaitén: el fantasma resurge de las cenizas

La vida transcurría tranquila en Chaitén, un lindo pueblito costero del sur de Chile, rodeado por verdes montañas y ubicado a los pies del homónimo volcán, el cual había sido un testigo silencioso del desarrollo de la comuna durante generaciones. Hasta que la noche del 1 de mayo del 2008, decidió despertar.

Esther Medina, geóloga y viajera

El suelo había empezado a temblar el día anterior, como un preludio de que algo siniestro iba a acontecer; y así fue que a las 23:38 horas, el volcán desató su furia arrojando toneladas de cenizas y piedras sobre el pueblo. Un espeso manto gris cubrió toda la zona y la comuna quedó sumida en una total desolación.
Pese a lo imprevisto del evento, la población fue evacuada inmediatamente y solo hubo que lamentar una víctima de avanzada de edad que no pudo resistir el traslado.
Chaitén, una de las comunas más desarrolladas de la región, se convirtió de la noche a la mañana en un pueblo fantasma. El volcán siguió emitiendo cenizas y gases durante meses, la columna eruptiva alcanzó 30 km de altura y se direccionó hacia Argentina, afectando entre otras provincias a Chubut. Las consecuencias de las erupciones se evidenciaron de diferentes formas: bosques calcinados, aumento de la temperatura de las aguas, vuelos cancelados y miles de personas evacuadas, pero la pesadilla aún no había terminado. Debido a la gran cantidad de sedimentos que transportaba, el río Blanco se desbordó arrasando todo a su paso, la ciudad quedó inundada y decenas de casas y autos fueron arrastrados hacia la costa.
Las cicatrices, o mejor dicho las heridas abiertas por esta catástrofe, aun son visibles hoy en día, siendo paradójicamente uno de los grandes atractivos turísticos del sector. Casas que vomitan cenizas por puertas y ventanas, techos colapsados y calles convertidas en ríos de piedras forman parte del paisaje actual del pueblo, como si hubieran quedado congelados en el tiempo.
Decidir la reconstrucción de Chaitén no fue tarea fácil, y si bien los distintos gobiernos lo marcaron como una prioridad, son sus habitantes los que más empeño pusieron en ello. Tres años después de la erupción se retomaron las clases en el colegio principal, se habilitaron la mayoría de los servicios públicos y se procedió a demoler casas y edificios que habían sido profundamente dañados.
Finalmente en 2011, el nivel de alerta volcánica descendió a verde. Había sido el evento eruptivo más violento registrado en Chile desde 1932.
La ciudad busca ahora renacer de las cenizas, cual ave fénix, y apuesta fuerte al turismo: bosques nativos, termas y pesca deportiva son solo algunos atractivos por los que merece la pena visitar esta región.

¿COMO LLEGAR DESDE COMODORO?
Tomar la ruta 26 y posteriormente la 40 hasta Trévelin, cruzar por el paso fronterizo "Río Futaleufú" hasta la comuna de Futaleufú, desde ahí a Chaitén son 150 km.

¿QUE MAS HACER?
En el camino se puede aprovechar para tomar un relajante baño rodeado de naturaleza en las Termas El Amarillo, o dar un paseo por el fabuloso parque Pumalin, admirando la flora y fauna de la selva valdiviana y los glaciares colgantes. Desde Chaitén se puede cruzar en una barcaza hasta Chiloé, o continuar el recorrido por la maravillosa carretera austral.

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