En 20 años el Colhué Huapi perdió la mitad de su superficie y la erosión arrasa con todo a su paso

En 1996 la extensión del lago era de 55.312 hectáreas. Hoy solo tiene 21.431, según contrasta un informe elaborado por INTA Chubut que analizó la disminución del caudal comparándolo con las precipitaciones en el mismo período. La situación preocupa a los productores rurales ante el crecimiento de los médanos. La erosión destruye todo a su paso, afecta la pastura, pero también deteriora la salud de los animales, desde su dentadura hasta la lana. "Era un lugar hermoso, nosotros pescábamos y ahora no quedó nada", lamentó uno de los productores afectados.

El reciente hallazgo de un avión desaparecido en 1964 es una de las muestras más elocuentes de la sequía y erosión que afectan al lago Colhué Huapi, el cual pierde cada año un poco más de su caudal. La situación alarma a los pobladores rurales que viven en esa zona de Sarmiento, principalmente porque la sequía afecta a los animales que se ven imposibilitados de pastar y tomar agua. A la vez sufren el deterioro de su lana y sus dientes, conformando un combo mortal en materia de producción.
Los números son poco alentadores de cara al futuro si se tiene en cuenta que en 1996 la superficie del lago era de 55.312 hectáreas y que en la actualidad sólo alcanza las 21.431, el segundo valor más bajo luego de que en 2015 llegara a su mínimo de 19.845 hectáreas.
Así lo indica el informe las "Variaciones del Lago Colhué Huapi mediante sensores remotos y su relación con las precipitaciones", que elaboró el Grupo Gestión Ambiental de la Estación Experimental del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), sede Chubut.
El trabajo precisamente analiza esa relación y llega a la conclusión de que las variaciones de los niveles de lluvia no son los responsables de la sequía de esta cuenca lacustre, la cual también contiene al lago Musters, del que se extrae el agua potable que abastece a Sarmiento, Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia.
Erica Margarita Llanos, licenciada en Geografía de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y que trabaja para el INTA, explicó que la sequía, la degradación de tierras y la erosión en Sarmiento se estudia desde hace años, teniendo en cuenta que es el departamento más erosionado de la provincia junto al de Paso de Indios, donde las características geográficas son muy diferentes.

COMPARACIONES PELIGROSAS

Ya en la década de 2000 se comenzaron a comparar imágenes satelitales, en este caso del período 1986-2006 para evaluar cuál era la realidad de la provincia, analizando la erosión eólica, hídrica y los tipos de fenómenos que se daban.
Ese trabajo se incluyó en un libro sobre los procesos de erosión en todo el país, titulado "Deterioro del suelo y del ambiente en Argentina". El mismo se presentó en varias ciudades e instituciones, y posteriormente con el apoyo de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco se decidió prolongarlo hasta 2014, a través de la Secretaría de Ciencia y Técnica.
La labor se extendió más de lo previsto, por esta razón decidieron continuarlo, sin saber, que en los últimos meses de 2015, el director de la experimental, Jorge Salomone, les iba a pedir un informe actualizado sobre la situación del lago, por una solicitud que los propios productores hicieron al Instituto Provincial del Agua (IPA).
"El trabajo nos permitió ver cómo ha ido disminuyendo el cuerpo de agua en el lago", explicó Llanos a El Patagónico al ser consultada por la situación que atraviesa el Colhué Huapi.
"Empezamos a ver que el descenso no estaba asociado a las precipitaciones, entonces pensamos ¿qué otro factor está generando la disminución? Los médanos en el lago Colhué Huapi van avanzando tres o cuatro kilómetros por año, eso significa que esa masa de arena en movimiento tapa casas, rutas y lo que está en su camino, porque el lago se seca, quedan los elementos finos expuestos y se comienzan a volar con el viento", graficó sobre la situación que se vive a pocos kilómetros del casco urbano de Sarmiento.
Lejos de ser una exageración, la situación es real, sino basta con preguntarle al productor Héctor Martínez que hace unos años vio prácticamente desaparecer una casa. Esta situación la recuerda Roberto Cleland, ex presidente de la Sociedad Rural de Sarmiento y ex concejal, quien asegura que el panorama actual no se compara con nada de lo que había sucedido años atrás.
"Es uno de los años más complicados, es triste verlo, los productores están dejando muchos campos por el polvo. Esto hace que muchos tengan menos hacienda y después tengan que dejar el establecimiento, porque no es rentable tener un campo ovino. Los que seguimos es porque lo complementamos", aceptó.
"Es cierto que el lago siempre tuvo su variante, había años que parecía que se secaba, pero teníamos toda la costa con agua y hoy es todo tierra. Había partes que tenían 9 o 10 metros, y hoy está seco. La misma tierra emparejó todo como una gran pampa", describió sobre este crudo fenómeno.
Cleland también asegura que los médanos que se encuentran a menos de diez de kilómetros del pueblo son peligrosos. "Hay días que no ves el capot de la camioneta", advierte. Dice que la problemática viene de larga data, que incluso cuando era presidente de la Rural hacia el año 2000 ya planteaban las dificultades que tendrían, considerando que las aguadas naturales también se secaban, afectando ya entonces a los cerca de 20 productores que viven en esa zona.
"Una de las cosas que siempre se pidió es la construcción de la azud en el lago Fontana. Es una forma de retener esa agua que se pierde y también ayudar al microclima porque si generamos con la acumulación tres espejos de agua mejoraría incluso la evaporación, generando más lluvia", señaló Cleland, aún esperanzado de que es posible cambiar las cosas.
Con su análisis sobre la producción coindice Llanos. La investigadora explicó que durante el trabajo se evaluó la relación de los productores, si tenían animales y qué hacían en los lugares donde todo era arena. "Hay productores que no tienen más animales, hay otros que los tienen que salir a buscar en otros campos porque ya no se quedan por falta de alimento y falta de agua", describió.
"Yo creo que si hay aporte de agua en el lago puede llegar a cubrirse la superficie de vuelta, pero por lo que había escuchado hace unos días atrás, los productores no habían alcanzado a hacer el último riego por falta de agua, entonces no es algo que se pueda solucionar a corto plazo, tiene que haber muchas precipitaciones para poder cubrir esa superficie", analizó a modo de conclusión, confirmando que el INTA ha trabajado para revertir la degradación de otras áreas afectadas, pero que en el lago Colhué Huapi se hace posible intervenir sembrando toda esa superficie.

EL DOLOR DEL DESIERTO

El lago Colhué Huapi se encuentra en la desembocadura de la cuenca del río Senguer, que se alimenta de los lagos Fontana y La Plata, en el límite con Chile.
El Colhué Huapi está al este del lago Musters, a muy pocos kilómetros, conectados ambos por el cauce denominado "Falso Senguer". De alguna forma el "Falso Senguer" regula su caudal ya que este último lago desvía sus excesos al Colhué Huapi, siendo ésta su principal fuente de agua.
Eduardo Coombes es uno de los 20 productores que vive en esa zona. En su caso del lado oeste en un campo de 5.000 hectáreas. Con nostalgia lamenta que hoy su tierra "es un desierto".
"Antes era un suelo todo pantanoso y fértil, ahora es un desierto total, ni los yuyos quedan. En el oeste del lago la tierra acumulada se aflojó y se está volando. La parte mía la tenía llena de árboles y se han muerto. Animales algo queda, pero no tenemos posibilidad de prosperar, en los canales tampoco hay nada y uno pregunta en el IPA y te dicen que no tenían presupuesto", describe con resignación.
Coombes considera que las causas de la sequía son varias. "El acueducto se chupa medio río, y todas las estancias han hecho sus canales, también los petroleras sacan agua de ahí para la recuperación secundaria. Entonces tienen que hacer un sistema para aumentar el caudal del río. Es medio triste el panorama, esperemos que alguien busque la solución, si no vamos a esperar la muerte porque va todo desapareciendo de a poco", sentenció.
Ricardo Kruger, en tanto, vive en la otra margen, en el oeste. Tiene 69 años y por el tiempo que lleva viviendo en el lugar calcula que el lago se secó en un 90%, algo con lo que coincide el intendente Ricardo Britapaja, quien también fue consultado.
"Nosotros somos cuatro hermanos, quedamos a cargo tres y el lago en nuestra parte se secó del todo. Nos está amenazando la arena que sale de adentro, pronto los vientos nos van a rodear la casa y el campo", afirmó Kruger en un duro testimonio.
Es que según explicó en el pasado llegaron a tener 3.000 ovejas y hoy solo les quedan 500. "La sequía y la arena avanzan sobre el campo y van haciendo dunas, las ovejas no pueden pastar y el problema es que no hay agua", sostuvo.
"Era un lugar hermoso, nosotros pescábamos y no quedó nada. Todo esto es muy malo, en los días de viento es terrible. El otro día me volví porque no se ve nada a diez metros. Toda la parte este del lago es muy complicada, e incluso para Comodoro", afirmó al reiterar que está convencido de que el fenómeno es consecuencia del consumo de agua a través del acueducto, la industria petrolera y la falta de precipitaciones.

POTENCIALES SOLUCIONES

Tal como narran los propios damnificados el panorama es desolador y peor aún si se observan los datos más antiguos de los que se tiene registro, los cuales indican que en setiembre de 1972 la superficie del lago era de 81.145 hectáreas, es decir un 74% más de la superficie actual.
Como ya dijo Llanos y coincide Erica Colombani, ingeniera agrónoma, especialista en meteorología y responsable del área de agrometeorología del INTA Chubut, las precipitaciones no son el problema principal.
"Nosotros suponíamos que podía haber una relación importante con las precipitaciones y no tuvo correlación con el nivel del lago. Las precipitaciones de la estación La Paulina fueron mucho más intensas, se mantienen como a comienzos de 2000 cuando tuvimos el mismo régimen de precipitaciones pero no había tantas variaciones a nivel del lago. Entonces hay que empezar a investigar qué pasa con otros factores. Si mirás en el Google se puede ver incluso dónde salen los canales de riego y hacé tu propia deducción, pero quedan bastante cosas para evaluar un poco más en detalle ¿qué pasa con la temperatura y el viento, entre otras cosas?, cuestionó.
Con esta pregunta quizás se abre otra arista de investigación, aunque lo cierto es que para poder avanzar en otras extensiones se necesita mayor cantidad de datos, tal como señaló Gustavo Buono (52) ingeniero agrónomo, especialista en manejo de pastizales naturales y que participó del trabajo.
"Sería importante contar con mayor información para poder tener una relación más directa. La otra cuestión es que el tema de la nieve, generalmente las altas cuencas se van cargando de nieve y después lentamente se van escurriendo y esos datos por ahí están faltando", evaluó.
Por lo pronto resta esperar cuáles serán las respuestas del Gobierno de Chubut. Desde el municipio de Sarmiento, su intendente propone comenzar a utilizar el agua del río Corcovado, realizar el azud del lago Fontana y la presa hídrica Los Monos.
Mientras, desde el Gobierno provincial aseguran que ya se avanzó en la concreción del azud del lago Fontana y que la obra está lista para licitar esperando que se bajen fondos de Nación. También se conformó Gabinete del Agua, integrado por representantes de varios ministerios y que tendrá como objetivo central promover acciones conjuntas para la implementación de políticas para el uso sustentable del recurso en las diferentes cuencas hídricas de Chubut.
Todos son conscientes de que algo se deberá hacer, ya que tal como plantea Britapaja: si "sigue así el paisaje se va a transformar en un médano desde el Colhué Huapi hasta el océano Atlántico".

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico