La policía hará una investigación interna por la fuga de Avila Maya

Asuntos Internos de la Policía realiza una investigación para establecer si la fuga del homicida condenado a 17 años de prisión del patio interior de la Seccional Segunda fue por negligencia. Después del operativo cerrojo que se realizó en las salidas de la ciudad creen que el evadido -oriundo de Mendoza- todavía se encuentra en Comodoro Rivadavia.

El jefe de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia, Humberto Lienan, informó ayer a El Patagónico que la División Asuntos Internos de la Policía –una oficina que se ha independizado de la Unidad Regional- investiga para determinar el desempeño de los policías de la Seccional Segunda en la fuga del sábado a la noche del homicida Lucas Avila Maya. Explicó que se buscará establecer si la fuga se debió a negligencia o descuido.
Lucas Emanuel Avila Maya fue condenado a 17 años de prisión en setiembre del año pasado por el homicidio de Santiago Blanco, ocurrido el 5 de agosto de 2014 durante un asalto a la vivienda familiar del empresario metalúrgico.
Durante el juicio, cuando el tribunal le ofreció la palabra, el condenado dijo que era inocente y que nada tuvo que ver con el hecho que se le atribuía. "Me estoy comiendo un garrón", afirmó aquel día frente a El Patagónico, único diario que cubrió los alegatos del juicio.
Avila Maya no había alcanzado a cumplir ni un año de los 17 por los que lo condenaron a pasar tras las rejas cuando el sábado aprovechó un descuido del "interno" (el policía encargado de cuidar a los presos) y escapó por el techo de la Seccional Segunda. El cuidador habría salido a tirar la basura en ese momento, aunque todo es materia de investigación por parte de las autoridades.
Avila apiló siete sillas plásticas mientras sus compañeros realizaban la limpieza de la sala de visitas y así llegó hasta los barrotes del techo del patio. Hizo fuerza y logró doblegarlos. Salió por los techos y saltó el paredón de un vecino por la calle Viamonte. Un hombre alertó a la guardia de la comisaría y salieron a correrlo. Dicen que los policías lo alcanzaron a observar, pero se les perdió en la oscuridad.
Rápidamente se montó un operativo cerrojo en los accesos y egresos de Comodoro Rivadavia, pero hasta anoche no habían podido atraparlo. Ayer los investigadores presumían que todavía se encontraba en esta ciudad.
Avila Maya nació en San Martín, provincia de Mendoza, el 16 de enero de 1992 y en Comodoro Rivadavia fijó por última vez domicilio en Calle 2 al 1.900. No tenía ocupación. Mide 1,75, es delgado, de cutis trigueño, cabello negro y tiene varios tatuajes: uno en la mano izquierda que dice "Lucas". Otro en el brazo derecho y un tatuaje en la pierna derecha que reza: "Blanca".
Otra de las señas particulares que posee el evadido es una cicatriz en el ojo izquierdo. De la alcaidía policial lo habían trasladado a la Seccional Segunda por mala conducta y las autoridades lo consideran un reo peligroso.
Llegó a Comodoro de la mano de Mariela Martínez, juzgada como partícipe en el homicidio de blanco y absuelta. En el momento de la fuga, Avila Maya llevaba puestos una remera roja y un pantalón de jean de color azul.

EL CASO
El asalto que tuvo como víctima a la familia Blanco y del que resultó asesinado Santiago ocurrió el 5 de agosto de 2014 y según la Fiscalía, del mismo participaron Gustavo Martínez –condenado a 4 años y 6 meses de prisión-, su prima Mariela Martínez y Lucas Avila Maya, quienes previo al día del atraco realizaron actos preparatorios para su concreción.
En el relato de la acusación con la que se llegó a juicio, se precisó que a las 19:20 de aquel martes los tres imputados estuvieron en las inmediaciones de Jauretche y Francisco Behr en una Volkswagen Caddy (dominio FWI 871) desde la que realizaron una minuciosa vigilancia de la casa de la familia Blanco, ubicada en La Prensa al 700. A las 21:20 los dos individuos aprovecharon que integrantes de la familia ingresaban a la propiedad dos vehículos. Entraron por la parte trasera y esgrimiendo armas de fuego, sorprendieron a la dueña de casa, Agustina Salazar, de 78 años, le apoyaron un arma de fuego en la cabeza y le pegaron patadas en el cuerpo. El otro intruso se dirigió al living y redujo a Santiago, de 41 años, al tiempo que le preguntaban dónde estaba la chica (por la hermana de Santiago) y en qué lugar tenían el dinero.
Los gritos de la septuagenaria alertaron a su marido, Angel Blanco, quien estaba en la habitación de la parte superior de la vivienda y que tomó un arma de fuego calibre 32 y bajó.
Al dar la voz de alto, Martínez y Avila Maya comenzaron a disparar en cinco oportunidades en dirección a las víctimas y Angel Blanco alcanzó a efectuar un disparo. Los tiros de los delincuentes dieron en la mano derecha y en la pierna de Angel Blanco mientras su esposa fue herida en la pierna.
Ese tiroteo motivó la huida de los ladrones rumbo al pasillo de la vivienda que da a la calle, por lo que al ver que se retiraban Santiago Blanco se puso de pie, se dirigió al ambiente contiguo para tomar el teléfono que estaba junto a la puerta de entrada y llamar al 101, lo cual fue advertido por los ladrones y casi desde la calle efectuaron disparos, uno de los cuales impactó en el abdomen de Santiago y otro hirió a Gustavo Martínez, quien fue dejando rastros de sangre hasta la camioneta en la que escaparon.
En la actualidad el caso judicial tiene un recurso extraordinario de la Fiscalía ante la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia para aumentar la pena de Gustavo Martínez y poder establecer una condena de su prima Mariela, absuelta en el juicio de primera instancia.

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