Nueve detenidos por trata en Pico Truncado y Caleta

En otro mega operativo que se desplegó en locales nocturnos y domicilios particulares de Pico Truncado y Caleta Olivia, la Policía Federal detuvo ayer a seis hombres y tres mujeres que integrarían una red de trata de personas. También secuestró armas de fuego, más de un kilo de cocaína de máxima pureza y aproximadamente 300 mil pesos en efectivo. Y rescataron a 20 mujeres que en su mayoría eran obligadas a ejercer la prostitución.



Caleta Olivia (agencia)
Los procedimientos que involucraron la participación de 70 efectivos de la fuerza de seguridad federal comenzaron de manera simultánea en horas de la madrugada y se extendieron hasta el mediodía, dándose cumplimiento a expresas directivas del Juzgado Federal de Caleta Olivia.
Fueron encabezados por personal la Brigada de la delegación Comodoro Rivadavia que contó en el apoyo de sus pares de Esquel, Rawson, Puerto Madryn y Río Gallegos.
El principal despliegue tuvo lugar en Pico Truncado donde hubo once allanamientos que incluyeron, entre otros, a los locales nocturnos o pubs denominados "Spartacus", "Expreso" y "Caribe", además de domicilios en los que residían sus propietarios y parte de las mujeres que eran explotadas sexualmente.
Según precisaron a El Patagónico los encargados del operativo, algunas personas que regenteaban esos locales estuvieron involucradas en otras causas similares y esta vez se les sumaron nuevas pruebas que los incriminan.
En ese sentido revelaron que algunas mujeres rescatadas, oriundas de la República Dominicana, Paraguay y de provincias del norte de Argentina, habrían admitido que fueron traídas con engaños de promesas de trabajo en otras actividades y cuando llegaron se les retuvo el documento, e incluso no se les permitía salir bajo amenazas.
Las investigaciones habían comenzado hace más de dos meses e incluyeron escuchas telefónicas y visitas de agentes encubiertos a varios locales, tras lo cual se elevó toda la documentación al juzgado interviniente.
Tras analizarla detenidamente, junto a sus secretarios de apellidos Fernández y Vizcardi, la jueza Marta Yáñez dispuso emitir las órdenes de allanamiento. En el caso de Caleta Olivia, el operativo se realizó en una vivienda, aunque no se dieron precisiones de su ubicación.
Las fuentes consultadas precisaron que la droga incautada -más de un kilo de cocaína de máxima pureza- fue hallada en un local nocturno y en un domicilio particular y que también se verificó la existencia de libros de "pases" en los pub donde se ejercía la prostitución.
Los policías también incautaron al menos dos armas de fuego, entre ellas un pistolón; una suma de dinero en efectivo que ronda los 300 mil pesos y además acumularon nuevas pruebas que demostrarían la existencia de una organización delictiva de trata de personas con ramificaciones en otras localidades del país.
Las mujeres rescatadas recibieron contención de profesionales que se desempeñan en este tipo de graves problemáticas sociales, en tanto que las personas detenidas fueron llevadas a media tarde de ayer a Comodoro Rivadavia.
Quedaron alojadas en la delegación de la Policía Federal, estimándose que hoy, o a más tardar mañana, serán trasladadas a Caleta Olivia para prestar declaración indagatoria ante la jueza interviniente.

ANTECEDENTES
El de ayer fue el tercer operativo a gran escala por trata de personas que realizó la Federal en localidades de la zona norte y centro de Santa Cruz en lo que va del año.
El primero tuvo lugar el 9 de julio en Puerto San Julián y se rescató a 18 mujeres que eran sometidas a trabajos sexuales, tras allanarse cinco locales nocturnos y tres domicilios particulares.
En esa ocasión se detuvo a siete mujeres y un hombre que estaban a cargo de los locales, quienes días más tarde fueron excarcelados pero quedaron sujetos al proceso judicial.
El segundo operativo se realizó el 28 de agosto en Las Heras, donde se rescató a 16 mujeres que eran sometidas a trabajos sexuales y se detuvo a cinco personas encargadas de los bares nocturnos denominados "Monster Pool" y "Moulin"
También se verificó que las víctimas vivían hacinadas en pequeñas habitaciones que carecían de las condiciones mínimas de higiene, mientras que una encargada les retenía sus documentos para evitar que escaparan.

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