Silvio Andrés Molina es policía y fue quien realizó la denuncia luego de ir a visitar el sábado a su septuagenario suegro y comprobar que había sido víctima de una violenta paliza por parte de su hermano, unos años menor. Dijo que no es la primera vez que ocurre.
La víctima se llama Francisco y su hermano, Luis Emilio Lebenicnik.
“Se encontraba golpeado y refería que su hermano le había pegado; lo llevo al Hospital y al momento en que estamos saliendo de la casa, veo que Luis Emilio sale con un martillo en su mano y lo arroja hacia mi auto, un Chevrolet Corsa azul oscuro, golpeando el vidrio de la luneta provocando su rotura”, narró el denunciante en la exposición realizada el domingo en la Seccional Tercera.
Allí también refirió que Luis Emilio Lebenincnik “ingresa nuevamente a su casa, la cual queda adyacente a la de mi suegro”, aprovechando ese instante para ir al Hospital.
LOS “CONOCIDOS” DE SIEMPRE
Según trascendió, Lebenincnik es conocido en ciertos círculos por dedicarse a la venta clandestina de alcohol, lo cual haría sin preguntarle la edad a quien hace negocios con él. En este contexto, “lleva a su casa a muchas personas conocidas en el ambiente”, por lo cual el policía que vela por la integridad de su suegro sostiene sentirse amenazado.
“A partir de ahora voy a tener que ser cauteloso al momento de ir a ver a mi suegro y deberé modificar mi rutina diaria laboralmente y los lugares que frecuento”, razón por la cual solicitó una medida cautelar de prohibición de acercamiento hacia su persona de parte de Luis Emilio Lebenicnik.
El tema en sí es delicado porque Molina se siente responsable de lo que pueda pasar con sus suegros durante su ausencia. De hecho el fin de semana permaneció con ellos y le tocó protagonizar escenas de violencia, como la ya citada de la rotura de vidrios de su vehículo, y también otro tanto con el de su suegra.
Incluso relató que un allegado a Lebenicnik intentó agredir con un elemento punzante a su suegro, debiendo salir él a enfrentarlo y esquivando un puntazo obligó luego a su huida, ante las risas del denunciado y su séquito. “Lo mandaron a apuñalar y el delincuente se encontró conmigo”, dijo Molina sin salir del asombro de que “es el propio hermano” quien promueve la situación de violencia y humillación.
“Yo no puedo ayudarlo todos los días y sus noches”, sostiene y por ello hizo la denuncia en la comisaría de la jurisdicción, aunque el tema ya lo conocen en el Ministerio Público Fiscal, según Molina.
“Un día mi suegro va a ser noticia por estas mugres”, concluye con impotencia.