Ariel Bordeira transita el último tramo de su rol como vicepresidente y, mientras espera su asunción en reemplazo de Antonio “Kelo” Carrizo, planifica el futuro de la Liga de Fútbol junto a sus compañeros de lista, Fernando Mateeff y Carlos Augustaci.
En una charla con El Patagónico, el presidente electo de la Liga hizo un recorrido de su vida junto al deporte, desde sus inicios como arquero de Ferrocarril del Estado, pasando por su rol de dirigente del Club Atlético Rada Tilly, que lo llevó a trabajar en la Liga, a la cual empezará a conducir en los próximos días.
- Ariel, ahora te toca asumir un cargo con mucho peso, pero que de alguna manera ya lo venías ejerciendo como vice. Y además tenés muchos años como dirigente.
Sí. Uno, sin querer, empezó como dirigente en el Atlético (Rada Tilly), haciendo cosas, gestionando. Después fui como delegado a la Liga, y al año, cuando estaba “Tito” Solari como secretario, él se va y “Kelo” me pide que le dé una mano y terminé como vice.
- Se fueron dando las cosas, te fue llevando la corriente, pero, obviamente, si no querés, te corrés.
Por supuesto. Se te van abriendo puertas y vos querés ver cómo es esa sensación. “Kelo” y Raúl Hernández me dieron una mano, me enseñaron. Raúl me dijo “hacete cargo del Integración” y me hice cargo. Después él se fue y me hice cargo de la Primera y la Reserva. Te vas metiendo y, cuando te querés dar cuenta, vas abarcando y conociendo cosas.
- Ya tenés el oficio.
Sí, porque ya sabés cómo piensa el dirigente, me gusta saber también qué piensa el jugador. Yo hablo con los jugadores, por ahí le meto alguna reunión de técnicos para que me cuenten, porque el pensamiento del dirigente no es el mismo que el de los técnicos y de los jugadores. Y está bien que sea así. Uno fue dirigente de club y es el que se mueve, el que va, el que viene, el que gestiona. Cuando yo era jugador, no sabía ni quién marcaba la cancha, ni quién conseguía la ropa. Yo iba a jugar a la pelota. Entonces, cuando empezás a ser dirigente, decís “no es solo ir a jugar a la pelota”.
- Contame cómo se inicia tu relación con el fútbol.
Yo arranqué a los 13 años en la Sexta de Ferro, en 1977. A los 15 empecé a jugar en Primera. Le ganamos a Roca una final por el descenso. Después, en el ‘86, me fui a Newbery.
- ¿En qué barrio vivías?
No lo vas a creer. Yo nací en el barrio Cívico, donde está la Liga. Era el destino. Yo estudiaba en la Enet y en Primer año un compañero de la escuela, Sergio Uroz, me llevó a Ferro. El después no siguió. Yo hice amigos en Kilómetro 5, me fui quedando y bueno, mi señora, Miriam Almonacid, es del 5, de las vías para adentro, es “ferroviaria”. En esa época, Ferro era un ascensor. En la B nos sobraba, pero en la A no nos daba. Así como subíamos, bajábamos. Y en el ‘86 me llevó Bersán a Newbery.
- ¿Arrancaste en el arco o jugaste en otro puesto?
Siempre en el arco. Era horrible jugando a la pelota. Si no jugaba en el arco, no jugaba (risas). De otra manera, no hubiera estado en el fútbol. En Newbery estuve un año y salimos campeones. Volví a Ferro, en el ‘88 me fui a Ameghino y salimos campeones. Volví otra vez a Ferro y, cuando estaba por dejar, jugué el último año en Laprida. Me retiré a los 30 años.
- ¿Y cómo se dio esto de ser dirigente?
Cuando tenía 35, 36 años, se juntaron un par de viejos acá, en Rada Tilly, y armaron un equipo de veteranos, con tanta suerte que ese año jugamos la final. Eramos pocos los que habíamos jugado oficialmente. Entramos por la ventana. Después, íbamos a penales y ganábamos. Parecíamos Boca (risas). Nos toca USMA y dijimos “listo, acá nos vacunan”, pero empatamos, fuimos a penales y ganamos. Nos tocó jugar la final con Petroquímica en cancha de Laprida y ahí sí, perdimos 2 a 1.
Nos juntábamos todos los jueves a diagramar los partidos del fin de semana. Un jueves se abrió una botella más de vino y empezamos a soñar. En Rada Tilly no había fútbol. Entonces hicimos un campeonato juvenil, cuando la cancha estaba en el Hipódromo. Se anotaron como 18 equipos. Ahí dije “acá hay pibes a morir”.
Raúl Villalobos era el presidente. Le digo “che, armemos algo, hablemos con el intendente, con Pedro Peralta”. Y Pedro es más futbolero que nosotros. ¡Pegaba unos saltos! Decía “¡sí, Rada Tilly tiene que tener fútbol!”. Necesitábamos tierras. Nos llevó hasta donde ahora está La Anónima y nos dijo “acá va a haber un supermercado, pero de acá para allá, donde quieran, 200 x 300”. Así, tal cual. Por supuesto, a comodato.
Todos dijimos “nos quedamos acá”, pero un visionario (Juan Páez) dijo “no, changuito, vamos más allá, tenemos que ir frente a la planta de tratamiento”. Yo trabajaba ahí. Es más, trabajo en la planta de tratamiento. Y yo le decía “Juan, frente a la planta hay un cerro, no hay nada plano”. Me dice “quedate tranquilo que te hago dos canchas”. ¡Tres hizo! Llevó unas máquinas y bajó el cerro en un mes. Fuimos con Raúl Villalobos a la Liga. Estaba Armando Avila, que me conocía del fútbol. Me dice “¿qué hacés acá, ferroviario?”. Le dije que queríamos entrar, pero ese año nos mandaron para atrás. Nos pasó lo mismo que a Comodoro Fútbol Club. Al otro año volvimos. Yo tenía como vicepresidente a Raúl Alcalá. Ahí nos dejaron entrar, y ahí nomás se va Armando y entra “Kelo”. Esto fue hace doce años, cuando yo era presidente de Rada Tilly e iba a la Liga como delegado del club. Y en la Liga estoy trabajando desde hace once años. Empecé como secretario.
- Hablabas de Armando Avila, alguien tan cercano a USMA como Fernando Mateeff, con quien hoy te toca estar hermanado por el fútbol, más allá de los colores. Otra vez, el destino.
A Fernando no lo conocía porque no somos contemporáneos. Sí a Carlitos (Augustaci), porque tenemos la misma edad, pero nos conocíamos solamente de la cancha. A Fernando lo conocí en la Liga, cuando nos pusimos a armar los seleccionados. El estaba trabajando con Milton Pardal, con los seleccionados de Chubut. Ahí empezamos a hablar, coincidimos en muchas cosas y de ahí en más se entabló una amistad. Con el “Lagarto” (Carlos Augustaci) nos juntamos hace dos años y medio con Pedro Vidal y quisimos armar algo. Nosotros arrancamos esta historia con Pedro, y los buscamos a Fernando y a Carlos. Los cuatro íbamos a presentar una lista, pero se nos fue Pedro y se dio de esta manera.
- Claro. Pedro aparecía como el puntal de una nueva dirigencia.
La idea de todo esto nació de Pedro. Yo no lo hablé nunca con él, no sé si tenía intenciones de ser presidente de la Liga. Quiero pensar que sí.
- Tenía todo para serlo.
¡Sí! Tenía todo para serlo. Olvidate. Pero nunca se habló quién iba a ser la cabeza de esta lista. Un día me dijo “tenés que ser vos”, pero esto fue en los últimos meses que él estaba con vida. Nos juntábamos a comer un asado y a hablar de fútbol. Tal es así, que un día me dijo “Ariel, ahora es la oportunidad”. Esto que te hablo fue antes de la pandemia. Yo le dije “si ‘Kelo’ tiene ganas de seguir, lo voy a acompañar, no voy a competir con él, pero le voy a decir que la próxima voy a caer con mi gente”. Y así fue. “Kelo” dijo que no quería seguir y nos presentamos nosotros.
- Hacía rato que no se presentaban dos listas.
Sí. Estuvo la lista de (Paulo) Neira y acordate que también iba a estar la de (Elías) Guzmán. En otra oportunidad se presentó Gustavo Rasgido y le ganamos con la lista de “Kelo”.
- Y al final se cayó lo de Guzmán.
Sí. Cuando asumió en Huracán también pensaba en agarrar la Liga, pero es muy difícil. No digo que no tenga condiciones, porque ser dirigente de Huracán o de Newbery no es fácil, pero él es muy nuevito en el tema. En la Liga tenés que estar, tenés que ir. Uno deja mucho, y sin el acompañamiento de la familia tampoco se puede hacer. Mi señora, realmente, me banca desde siempre, primero como jugador, después como dirigente de club y ahora como dirigente de Liga. El acompañamiento es fundamental, porque si no, hacés cuatro pasos y te derrumbás.
- ¿Cómo se viene tu mandato? ¿Va a haber muchos cambios?
Con Fernando y con Carlos creemos en los departamentos. Somos unos convencidos de que hay que empezar a delegar cosas. Una persona no se puede hacer cargo de todo, ni las tres personas que están arriba se pueden hacer cargo de toda la Liga. Es inviable, es una ola muy grande y te pasa por arriba. Tiene que haber un departamento de fútbol femenino, un departamento de fútbol infantil, de inferiores, un departamento de Primera y Reserva, una comisión de campeonatos federales. Tiene que haber gente para todo, con la cabeza metida en eso. Después sí, hay que hacer gestiones, hay que ir al Consejo Federal, pero no es que vas a ir a Viamonte dos veces y vas a jugar el Nacional B. No es así. Yo respeto a todas las ligas, pero la Liga del Valle, que tiene dos clubes en el Nacional B, no es más que la Liga de Comodoro. Ellos sí tienen otras cositas, otra impronta, no les vamos a quitar méritos. También está el turismo, porque no es coincidencia que los dos clubes sean de Madryn. No es que hay un equipo de Dolavon, ni de Rawson, ni de Trelew.
- Tiene que ver en cómo uno vende lo suyo.
¡Claro! Está en cómo vendés lo tuyo. Y el político también tiene que estar, porque tiene que vender la historia. Si el dirigente va solo, es una cosa. Si va con el político, es otra. A mí me parece que es así. Después está la parte deportiva, que no hay que dejarla de lado, y acá cuesta. No es fácil traer gente a jugar acá. Acá ofrecés 10 pesos y por 7 se quedan en Madryn. El jugador que viene acá, viene a los tumbos desde arriba, porque pasa por Bahía, por La Pampa, por Madryn, viene acá y si no quiere estar acá termina jugando en Río Gallegos. Y al final terminan jugando los chicos de acá. Si mirás los últimos regionales, salvo Newbery, que hizo una buena campaña, terminan jugando los pibes de acá.
- ¿Cuándo asumen?
El 30 o el 31 vamos a asumir. “Kelo” se operó y estamos esperando que se mejore, para hacer el traspaso. Mientras tanto, seguimos trabajando.