Asisten a vacunarse y no lo hacen porque esperaban elegir la marca

El fenómeno se produce en los centros de vacunación contra el COVID-19 en Comodoro Rivadavia. Personas que solicitaron su turno llegan hasta el recinto, hacen la fila, contestan el triage y preguntan qué marca de vacuna les toca aplicarse. Si la respuesta no es la que esperaban, se van. El jueves tres personas se retiraron del vacunatorio del Club Huergo porque no querían recibir la dosis de AstraZeneca.

La vacuna contra el coronavirus es uno de los bienes más preciados que tiene la humanidad en estos días. En Chubut miles de personas revisan su correo electrónico diariamente para corroborar si les llegó su turno de vacunación. Otros, por el miedo que infunde el COVID-19, se dirigen a los centros de vacunación para preguntar si pasó algo con la dosis que les corresponde.

Sin embargo, hay excepciones a la regla, como sucede en Comodoro Rivadavia. Es que en el Club Huergo y en el Gimnasio Municipal 2 se vienen registrando situaciones que comienzan a preocupar a las autoridades sanitarias: gente que asiste con su turno, pero que se retira porque no está conforme con la marca de la vacuna que le asignaron.

“¿Qué vacuna me van a poner?”, esa es la primera pregunta que recibe el personal de la Salud. Los voluntarios contestan amablemente que las vacunas que están disponibles son las que hay en todo el país y de las que tiene en stock la ciudad. “Pero yo no me quiero vacunar con esa, a mí dame la otra”, es la respuesta que reciben los agentes sanitarios. “Ah, entonces no”, también le retrucan ciudadanos que asisten a los centros de vacunación con turno, pero que desconfían de la vacuna que les toca por edad o por disponibilidad.

Esa situación fue la que el jueves en el Club Huergo vivió Mariana Agustina Curbelo, voluntaria del plan de vacunación, junto a sus compañeros. “Nosotros les explicamos cuáles son los inconvenientes de que no se pongan las vacunas en ese momento. No les importa y se terminan yendo. La verdad es muy indignante”, sostuvo en diálogo con El Patagónico.

“Ellos creen que es un kiosco donde van a elegir la vacuna que quieren. Otra cosa que potencia esta situación es la desinformación que hay al respecto o la mala fama que se les hizo a las vacunas. Por ejemplo, con AstraZeneca se le hizo muy mala fama a partir de que una tanda causó trombosis, pero eso ni siquiera pasó acá y fue uno en un millón. Todas las vacunas tienen efectos adversos y colaterales, pero la gente se queda con lo que dicen algunos medios y te dicen ‘yo esto no me lo quiero poner porque vi en la tele que dicen tal y tal cosa’”, detalló Curbelo.

La situación no solamente se da con AstraZeneca. También sucede con Sputnik V. “Otros vienen y te dicen que quieren la Sputnik, pero nosotros no tenemos y es lo que le toca a cada uno. Todas las vacunas son importantes. Se lo hacemos saber, pero la gente no quiere. Lo quiere es elegir la vacuna que ellos quieren”, subrayó.

PASAR AL FINAL DE LA FILA

Curbelo es estudiante de quinto año de la carrera de Medicina de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Comenzó siendo voluntaria en octubre con el plan Detectar y ahora se sumó al plan de vacunación. La paciencia es una de las herramientas que perfeccionó durante todo este tiempo, pero siempre surge alguna sorpresa distinta con las ocurrencias de la población.

“Nosotros nos tomamos el tiempo de explicarle qué es lo que pasa si rechaza la vacuna: pasan a una lista que será vacunado a lo último de todos. Es decir, después de que se vacune el personal objetivo, estratégico, docente, personal de Salud y población general. Después de todos ellos, vendrá la población que rechazó su vacuna. Tendrán que esperar un tiempo larguísimo para volver a vacunarse, y puede ser que nuevamente les toque la misma vacuna que rechazaron”, advirtió.

“Aun así, la gente dice ‘no me importa, yo quería la Sputnik o yo quería la AstraZeneca’ y se terminan yendo. Se les explica que usaron un turno de alguien que realmente lo valoraría y que hacen perder el tiempo al personal de la Salud, pero tampoco les importa”, cuestionó.

La voluntaria del plan de vacunación también aseveró que este tipo de acciones significa una pérdida de tiempo para todos. “Ayer (por el jueves) vacunamos a más de 500 personas. Estamos trabajando todo el día y lo sentimos como una tomada de pelo que la gente llegue y tenga el tupé de decir con esta no me vacuno”, criticó.

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico