La mañana de este jueves se llevó a cabo la audiencia de control de la prisión preventiva de Jorge Daniel Vargas, condenado a siete años y cuatro meses de prisión por un jurado popular que lo declaró culpable del delito de robo agravado por el uso de arma.
Durante la audiencia, el fiscal Maximiliano Morsucci solicitó mantener la prisión preventiva por un período de seis meses o hasta que la sentencia quede firme, lo que ocurra primero. Por su parte, la defensora María de los Ángeles Garro manifestó que analiza interponer un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia, por lo cual, de manera excepcional, aceptó la extensión de la medida en los mismos términos.
Morsucci recordó que la Cámara en lo Penal ya rechazó la impugnación ordinaria presentada por la defensa, y que el Superior Tribunal de Justicia también denegó la queja el pasado 10 de noviembre, confirmando así la condena. En este contexto, destacó que la causa cuenta con “doble conforme”, es decir, la ratificación de la sentencia en dos instancias judiciales, y que no se han modificado las circunstancias que motivaron la medida cautelar.
Finalmente, el tribunal de revisión, integrado por los jueces Martín Cosmaro y Ariel Tedesco, resolvió mantener la prisión preventiva de Vargas por seis meses más o hasta que la sentencia quede firme, en virtud de la existencia del peligro de fuga, lo que ocurra primero.
EL HECHO
En mayo de este año, un jurado popular declaró a Vargas culpable del delito de robo agravado por el uso de arma y fue condenado a 7 años y 4 meses de prisión. La fiscal había solicitado 10 años de prisión, en tanto que la defensora el mínimo legal de 5 años.
En su alegato, la fiscal resaltó la pena establecida para el delito de robo agravado con arma, la cual tiene un máximo de 15 años de prisión. Además, evaluó la naturaleza de la acción y los medios empleados para ejecutarla como agravantes.
En cuanto a la naturaleza de la acción, consideró que el hecho fue sumamente grave, cometido en la nocturnidad, en la madrugada con un ingreso violento en una vivienda donde se encontraba descansando la víctima, con sus dos hijos menores. Esta situación era conocida por Vargas ya que era vecino del lugar.
“Fue un hecho sumamente violento donde Vargas le pegó una patada a uno de los menores en la cara para intimidar y luego los pinchó con un cuchillo. No era necesario desplegar tremendo nivel de violencia para el acometimiento que realizaron”, sostuvo. También mencionó que “se llevaron todo, hasta el alimento que estaba en la heladera”, recordando que Vargas ya contaba con antecedentes penales por robo con armas.
La defensa, por su parte, alegó que no se probó que uno de los menores debiera mudarse con su padre debido al trauma vivido por la irrupción violenta de Vargas e invocó un informe social presentado por una asistente de la defensa pública que describió al delincuente como un ser que careció en su vida de “falta de atención y de afecto”.