¿Te gustaría tener una piel de porcelana, sin arrugas, manchas ni imperfecciones? La rutina de limpieza, el cuidado facial y la alimentación son algunas de las pautas básicas para lograrlo y solo necesitas algo de constancia y unos minutitos al día.
Limpieza. Es un hábito fundamental y el primer mandamiento de la belleza. Una buena limpieza facial te ayudará a eliminar las impurezas, los puntos negros y la grasa. Además, contribuye a oxigenar la piel y mantener su luminosidad.
Rutina diaria. Asegurate de lavar la piel de tu cara todos los días. Los poros de la piel deben estar completamente limpios para que esta pueda respirar e impedir que la acumulación de grasa y la suciedad favorezcan la formación de granitos y que tu rostro luzca opaco y sin vida.
Es muy recomendable hacer la limpieza facial antes de irte a dormir, no importa que no hayas salido a la calle ni usado maquillaje. Tené presente que tu rostro se ensucia también con la grasa que produce la propia piel y el polvo del medio ambiente.
La temperatura del agua también es clave. El agua fría no solo es refrescante al contacto, también ayuda a promover una mejor humectación en la piel y a cerrar los poros. El agua caliente, por el contrario, la puede tornar más seca y escamosa.
Al momento de secar tu cara es muy importante presionar delicadamente sobre tu cara para evitar la aparición de arrugas, irritar la piel o estimular la producción de grasa.
Tomá mucha agua. Nuestro cuerpo tiende a perder una gran cantidad de humedad, por lo que es muy importante reponer periódicamente los líquidos perdidos. Beber mucha agua (entre 8 y 10 vasos repartidos a lo largo del día) e hidratar tu piel desde el interior, te ayudará a que se mantenga tersa y radiante.
Exfoliación. De vez en cuando la piel de tu rostro requiere de una limpieza más profunda para deshacerse de las células muertas incrustadas y favorecer la regeneración celular. De acuerdo a tu tipo de piel, puedes aplicar algún remedio o producto exfoliante y aprovechar sus propiedades para devolverle la luminosidad a la piel.
Mascarillas. En el mundo de la belleza hay mascarillas (naturales y cosméticas) para hidratar la piel seca, eliminar el exceso de grasa o las manchas, cerrar los poros o combatir la aparición de arrugas. Consentite, dedicá unos minutos para relajarte y aplicá la que mejor se acomode a tu tipo de piel.
Dormí bien. Tu cuerpo y tu piel necesitan descanso, así que no escatimes las horas de sueño. Mientras dormimos, nuestro cuerpo lleva a cabo importantes funciones regenerativas que nos ayuda a tener una piel más saludable y evitar la formación de ojeras y líneas de expresión.
Alimentación. Es muy importante que la dieta cotidiana te brinde los nutrientes necesarios para combatir los efectos de los radicales libres y mantener una piel bella y sana. Así que asegúrate de incluir frutas cítricas ricas en vitamina C; zanahorias, fuente de vitamina A y pescados ricos en Omega 3.