Cristian Rivera falleció producto de múltiples fracturas en el cráneo

Los investigadores policiales y fiscales no descartan ninguna hipótesis sobre las causas del homicidio que tuvo como víctima al trabajador petrolero Cristian Rivera durante la tarde del jueves en el barrio Laprida. A pesar del desorden generalizado en su vivienda no faltaban objetos de valor. En febrero la víctima había sufrido una violenta "entradera".

Bajo un absoluto hermetismo los investigadores policiales avanzan en las averiguaciones sobre el asesinato de Cristian Alejandro Rivera, quien tenía 35 años y se desempeñaba como trabajador petrolero en una empresa de servicios de la operadora YPF.

Justamente durante la tarde del jueves un transporte de personal había ido a buscarlo a su domicilio de la calle Alaska 350 cuando momentos antes lo hallaron sin vida en una habitación.

El 13 de febrero, Rivera y su familia habían sido asaltados en la misma vivienda justo en el momento en que las víctimas volvían de una fiesta.

El golpe delictivo fue perpetrado por tres hombres armados que habían estudiado los movimientos de la familia.

El primero en ser reducido fue Rivera, quien tras ser amenazado con armas de fuego fue obligado a permanecer en el suelo. Los delincuentes tomaron el control del ingreso de la vivienda en momentos en que su esposa acostaba a los niños en la parte superior de la casa.

Cuando la mujer bajó, se encontró con los delincuentes y con su marido reducido. Los asaltantes le exigieron la entrega del dinero que la familia tenía guardado para comprar un cuatriciclo. Entonces, la esposa de Rivera les entregó los 68 mil pesos y los ladrones les sacaron además los teléfonos celulares y una tablet.

LO HABRIAN VIGILADO

Según la reconstrucción que efectuaron los investigadores sobre el homicidio, la esposa de Rivera y sus hijas se habían retirado de la casa a las 13:30 y el hombre se recostó para dormir una siesta porque a las 18 lo pasaban a buscar para ir a trabajar. La empleada doméstica, en tanto, llegó a la vivienda a las 17 y se puso a limpiar.

Su esposa lo llamó a su teléfono celular para despertarlo de la siesta, pero este nunca atendió. Luego la mujer se comunicó con la empleada y le pidió que despertara a su marido. Esta llegó hasta el piso superior y lo llamó a los gritos para despertarlo, pero no contestó. La trabajadora también notó que había un desorden inusual.

Finalmente fue la propia esposa de la víctima quien llegó al domicilio y se encontró con Rivera sin vida en un extremo del dormitorio.

Se cree que el hombre habría sido vigilado porque fue atacado cuando no se encontraba nadie en su casa.

Según la información a la que accedió El Patagónico, la autopsia determinó que el hombre murió producto de un traumatismo encéfalo craneano y múltiples fracturas de cráneo con pérdida de masa encefálica.

Se presume que los golpes fueron provocados por un objeto contundente, aunque también recibió golpes en la nuca y el resto del cuerpo.

El cadáver fue envuelto con sábanas seguramente para inmovilizarlo.

La presencia de dos ventanas abiertas hace suponer que los homicidas abrieron las mismas para acceder al interior de la casa. En principio no había faltantes de objetos de valor, aunque resta confirmar con los familiares que no pudieron ser entrevistados por el estado emocional en que se encontraban.

También se espera la apertura del teléfono celular de Rivera para conocer alguno motivo o problema que haya tenido con otras personas. También se practican averiguaciones referidas a algún préstamo o transacción económica que haya realizado en los últimos días.

La Policía Científica, en la mañana de ayer, volvió a realizar una segunda inspección, pero no hallaron elementos relevantes para la causa. No obstante, el caso se investiga como homicidio y no se descarta ninguna hipótesis. Su cuerpo hoy a las 15 será inhumano en el Cementerio Oeste.

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