El barbijo sigue siendo una costumbre en Comodoro

Numerosos ciudadanos continúan usando la protección pese a que ya no es obligatoria. Su utilización en el sistema de transporte público es el mejor ejemplo de su vigencia. Ya no se toma temperatura en algunos lugares como en los ingresos a los supermercados.

“Por favor señor, póngase el barbijo”. Hasta hace poco era una orden. Hoy es una recomendación. La escena se repite en los colectivos. Solo unos pocos suben sin su barbijo. Y los que lo hacen son mirados de reojo. Una forma de castigar lo que ya no está fuera de la norma. El miedo persiste más allá del plan de vacunación, de la baja de casos y la casi nula presencia de personas internadas por complicaciones con respecto al COVID-19.

El Comité de Crisis informó que el uso de barbijo obligatorio ya no regia debido a la buena situación epidemiológica. El anuncio fue celebrado por algunos y omitido por la mayoría. “Yo lo voy a seguir usando”, “Yo no me lo quito” y “No me parece que se quite la obligatoriedad en los colectivos” fueron parte de las posturas de muchos comodorenses.

Fueron casi dos años usando barbijo. Se volvió una costumbre y fue el único escudo antes de la llegada de las vacunas. Todo eso generó que las personas no se despeguen de su uso. Para algunos es indispensable.

En el caminar por el Centro, como en cualquier punto de la ciudad, se puede observar un relajamiento y la casi nula utilización. Sin embargo, los comercios y el transporte público es una constante.

Muchos de los locales céntricos ya no ofrecen alcohol en gel, no toman temperatura y no ponen límite de personas. Pero quienes no se colocan barbijo tienen allí la entrada prohibida. Una postal de la nueva normalidad.

Los cafés lentamente vuelven a recuperar su capacidad. Cada vez hay más mesas y los mozos vuelven al ritmo de velocidad que tenían antes de la pandemia. El trabajo es saludable, pero cuesta retornar a ciertos niveles de movimientos.

Los supermercados mantienen su paisaje. Los barbijos y la distancia son indispensables. Lo que ha cambiado es la toma de temperatura al ingreso. Algunas cadenas, como La Anónima, decidieron que no lo harán más. Otras, como Jumbo, cuentan con un guardia que brinda alcohol en gel y solicita que se tome la temperatura antes de ingresar.

La “vieja normalidad pandémica” continúa con vida en los colectivos. Es raro ver a una persona sin barbijo y si lo hace, siempre, existe una persona que le pide amablemente que se lo ponga. “Es para seguridad de todos”, es el argumento válido y que no genera respuesta.

Los viajes de ida o de vuelta son iguales. Todos con barbijo y con el deseo que el traslado sea lo más rápido posible.

Tras casi dos años, el barbijo continúa más vigente que nunca. Las personas no quieren desprenderse de él. Y parece que pasará bastante tiempo para que en Comodoro se deje de usar.

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