El camino de Bayer de Esquel al diario Clarín

A finales de la década del 50, el periodista, escritor e investigador Osvaldo Bayer trabajó en Chubut, más precisamente en la ciudad de Esquel. Cuando le preguntaban por aquella experiencia no tenía inconvenientes en relatar cómo actuaba la censura por entonces, con la Gendarmería como brazo ejecutor.

“Yo entré a trabajar en el diario El Esquel, fui contratado para dirigir el diario; y organicé el diario porque estaba totalmente desorganizado, y comencé a trabajar en una información muy amplia sobre la gente pobre, de las peonadas, artículos sobre la forma de vivir y la explotación que sufría la gente allí. Hasta que a los 9 meses vino el dueño del diario y me dijo: ‘usted se va a ir del diario. Yo hice el diario para informar a la gente que quiere ser informada, no a la gente de abajo’; entonces, dije: ‘bueno, no hay ningún problema…’”.

Y así fue como en 1958 fundó el semanario “La Chispa”. “Habían pasado 15 días desde que me habían echado. La gente me apreciaba mucho en Esquel, me paraban en la calle y todo eso, así que yo tenía futuro. Y comencé a defender a la gente de abajo en La Chispa, hasta que una mañana vinieron dos oficiales de Gendarmería y me dijeron: ‘Usted tiene 24 horas para dejar Esquel porque está trayendo mucha confusión en la población y mucha inquietud, así que tiene que irse ya mismo”. Y no hubo caso.

Les dije: “Inícieme juicio”, y me respondió: “no, es una resolución del comandante de Gendarmería”, y yo quedé libre de un día para el otro.

Y mi mujer con los 4 hijos vino un poquito más tarde para preparar todas las cosas, esa fue la injusticia de Esquel.

Volví- y mire que hay que tener suerte eh- el día que volví, fui a caminar por Avenida de Mayo para ver un poco la ciudad de nuevo y me encontré con un cronista que había sido compañero en Noticias Gráficas y me dijo: “Escuché por radio lo que te pasó” –porque me habían hecho un reportaje- y me dice “¿querés venir a trabajar a Clarín?”, yo digo “bueno, voy”. Y así entré a Clarín, dónde estuve 10 años trabajando con un cargo alto, Secretario General de redacción. Estuve ahí hasta que murió (Roberto) Noble, que fue el hombre que me había traído. Y la viuda trajo otros socios que le hicieron cambiar todo, yo dirigía también el suplemento literario que salía los jueves, y entonces entró el que ahora es casi el dueño de Clarín, (Héctor) Magnetto, me llamó y me dijo que no quería que estuviera más en el diario. Me pagaba la indemnización y que me fuera, y me tuve que ir de Clarín. Y así terminé con el periodismo, o sea seguí, pero con el periodismo libre, colaboraciones para diarios y revista, y mis libros…”

Fuente:

Notas Relacionadas

Dejá tu comentario

Las Más Leídas del Patagónico