El cuerpo de guardavidas cierra una temporada positiva

El equipo que conduce Flavio Benítez concluye el verano con un saldo de 53 primeros auxilios, 35 asistencias a vehículos, 62 rescates, 60 localizaciones de niños perdidos y 7 emergencias. Y ninguna pérdida humana, haciendo honor a quienes los antecedieron en el servicio.

Para muchos fue el motivo que los llevó a dejar sus ciudades de origen y radicarse en Comodoro Rivadavia, donde la vigilancia y el recorrido de los cientos de kilómetros de playas fueron su primer hogar.

Lo cierto es que, con el fin del mes de marzo, el cuerpo de guardavidas municipal cierra una nueva campaña con un saldo de 53 primeros auxilios, 35 asistencias a vehículos, 62 rescates, la localización de 60 niños perdidos y 7 emergencias. Y ninguna pérdida huma-na, haciendo honor a quienes los antecedieron en el servicio, como el legendario Roberto Grupallo, quien en vida le da nombre al edificio que es punto de encuentro de los centi-nelas del mar.

Hijo único y emancipado a los 16 años, el entrerriano de Villa Larroque, Flavio Benítez, concluye su segunda temporada al frente del cuerpo de guardavidas municipal. Tenien-do a su cargo más de 60 personas, distribuidas en cinco cabeceras de playas y tres piletas municipales. Además del equipo de recorrido por las zonas lindantes a los límites con Santa Cruz.

“Como parámetro no se puede tener la temporada pasada. Porque cada verano trabajado es singular en sí mismo. Lo que sí el balance es positivo porque una vez más finalizamos sin la pérdida de vidas humanas por ahogamiento. Que es nuestra principal función”, describe Benítez a El Patagónico.

En situaciones de rescate, este año fueron mayores las intervenciones dado que las tem-peraturas resultaron mayores. Y la gente se volcó en mayores proporciones a las costas comodorenses que nada tienen que envidiarles a las promocionadas en otros puntos tu-rísticos.

“Situaciones de altas complejidades no tuvimos –como la del verano pasado en zona nor-te con un rescate múltiple en cercanías de Caleta Córdova- sino más bien algunas salidas fuera del horario de trabajo y de zonas de cobertura”, comenta.

La toma de conciencia y la prevención a los visitantes fueron vitales para evitar compli-caciones. Aunque hubo un par de casos de personas que salieron a hacer un paseo por la restinga y de repente se encontraron con que la marea les cerró el paso.

“En las personas que practican un deporte, las complicaciones no fueron tanto por las personas sino por los elementos que usan y la falta de previsión. Mar adentro, el cambio del viento te puede complicar si usas una balsa de plástico o una tabla inflable sin su co-rrespondiente pala de remo”, expresó.

NIVEL EN INFRAESTRUCTURA

La apuesta del Estado municipal por dotar de vehículos todo terreno (ya sea en tres ca-mionetas y un cuatriciclo), embarcaciones (dos botes semirrígidos y una moto de agua) hacen que el margen de error sea mínimo.

“Contar con elementos de jerarquía se traduce en un mejor nivel de desempeño de los guardavidas y la atención lo más inmediata posible. A ello hay que sumarle que cada vez más las personas reconocen nuestro trabajo. Y cada uno de los del servicio se esmera en cuidar los elementos y la infraestructura. La idea es que año a año el Estado pueda inver-tir en sumar nuevos elementos y no en la reparación de los que ya están”, sintetiza.

En el día a día, cada guardavida va trabajando la prevención con las personas.

Y si bien cada uno le pone su impronta, a fin de que las personas entiendan la función, ninguno de ellos retrocede a la hora de dejar en claro qué es lo que se puede hacer o no.

En un servicio donde lo que está en juego es la vida de las personas, Benítez resume su segundo año en el nivel humano de sus dirigidos.

“Hace muchos años que trabajo en el servicio. Y mucho de los jefes actuales de playa fue-ron mis segundos cuando yo cumplía esa función. Lo bueno es que todos sabemos lo que hay que hacer. Y no caer en la monotonía y pensar que nada va a pasar. A ello hay que sumarle el sentido de pertenencia para con el servicio, con todo lo que ello representa. Yo lo aprendí de quienes fueron mis jefes y la idea es que ello se replique año a año. Y que los guardavidas sean agentes proactivos y con iniciativa”, sentenció.

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