El gesto de Messi que inspiró a un cineasta georgiano

"Cuando Messi perdió la final del mundial de 2014 decidí que en mi próxima película la ganaría", afirmó Alexandre Koberidze.

El director georgiano de “¿Qué vemos cuando miramos al cielo?” no tenía nombre para su película hasta que recordó el gesto clásico de su ídolo futbolístico.

Es un film que mezcla lo mágico, lo cotidiano y el fútbol y que ha sido multipremiado en festivales internacionales. “¿Qué vemos cuando miramos al cielo?” es una de esas películas con mucho de mágico y de sensaciones permanentes. Apta para almas sensibles.

Georgia es una de esas ex repúblicas soviéticas casi desconocidas en la Europa occidental cuya cinematografía no ha hecho más que despuntar. El joven director Alexandre Koberidze ha pilotado ese despegue con “¿Qué vemos cuando miramos al cielo?”, su segunda película. Un film donde se mezclan lo mágico y lo cotidiano con el mundo del fútbol y que se estrenó en noviembre en España.

¿Qué vemos cuando miramos al cielo? arranca como un cuento de hadas. Una pareja, Lisa y Giorgi, se conoce y se enamoran de inmediato, quedan para verse la tarde siguiente en un café. Pero un maleficio los transforma y el día de la cita ambos amanecen con otro físico. No tienen manera de reencontrarse porque ignoran el nombre del otro, pero eso no les impide buscarse.

Koberidze relató en una entrevista con La Vanguardia los entresijos de esta película, que ha sido premiada en los festivales de Berlín, Mar del Plata, Sevilla y Gotham.

En la película predomina la voz en off y los diálogos son muy escasos. Es una narrativa propia del cine mudo, ¿quiere recuperar esa forma de narrar?

Encontrar la forma en que los personajes hablan en las películas es uno de los desafíos de todo cineasta. Parece casi imposible recoger el modo en que la gente habla normalmente todos los días. Así que busqué la manera de encontrar mi propia solución a este problema. No es solo es que no haya mucho diálogo en la película, es que también quise hallar una forma de hablar que se adapte a este film. El narrador siempre fue para mí una gran ayuda. Además, esa voz en off acerca la película a la forma de contar historias que conocemos de los cuentos de hadas. Y por otro lado, también tiene cierta tradición en la historia del cine. Me encanta trabajar con locuciones, porque me da la oportunidad de evitar secuencias informativas.

El tono de la película es lento, reflexivo, la cámara se detiene en pequeños detalles como la maleta o el piano que se cierra... ¿Qué quieres transmitir con esas decisiones?

No es que haya algo que tenga en mente y mediante el uso de algunas herramientas o decisiones quiera compartirlo. Por supuesto, hay ideas que tengo y las decisiones se toman conscientemente en algún nivel, pero siempre existe la esperanza de que frente a la cámara, detrás de ella o en algún otro lugar sucedan cosas que son más que nuestros planes y pensamientos. Al hacer películas trato de entender el mundo que me rodea, a veces tienes que filmar algo para verlo realmente.

El fútbol es uno de los protagonistas de la película. ¿Por qué?

Después de que Lio Messi perdiera la final del mundial de 2014 decidí que en mi próxima película la ganaría, no tenía idea de qué tipo de película haría, pero esta decisión fue definitiva. Además, amo el fútbol y hay muchas cosas que aprendí sobre la vida y el cine viendo y jugando al fútbol. El ritmo es lo principal, veía jugar mucho a Lio Messi, tiene la capacidad de encontrar un ritmo que es imposible de experimentar para otros, en algún nivel el cine está haciendo lo mismo: encontrar y compartir algunos ritmos ocultos.

¿Qué vemos cuando miramos al cielo? ha ganado premios en festivales internacionales, ¿qué significan esos premios en su carrera?

El cine no es fútbol, así que definitivamente no se trata de ganar o perder. Quería indagar en la historia del cine para entender cuándo ha comenzado todo esto de premios y galardones. Incluso en el fútbol a veces lo mejor es perder. Los festivales son cruciales, especialmente para las películas que no siguen los estándares establecidos por la industria, a veces son la única oportunidad de compartir la película con la audiencia y los premios significan más festivales y más oportunidades de hacer otra película.

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