El aumento de tarifas y la deuda acumulada provocaron una delicada situación en el Hogar de la Joven ubicado en la calle Francisco Behr al 700, barrio Pueyrredón. Por ello precisan alguna ayuda de los poderes políticos e instituciones para cubrir estos gastos urgentes y evitar el corte de servicios.
“Gracias a lo que trascendió públicamente y a la gran generosidad de la gente, estamos intentando juntar el dinero para poder hacer frente al pago de los servicios y evitar el corte, sobre todo, del suministro de gas. Instituciones, eclesiales o no, estamos padeciendo y sufriendo lo que es el aumento en las tarifas. En el caso de nuestro hogar siempre hemos gestionado y gracias a la colaboración de la comunidad parroquial del barrio se ha podido llevar adelante y se ha podido pagar y cumplir con todo”, señaló la Hermana Gabriela Figlioli.
Y agregó que “hemos llegado a esta instancia donde realmente se nos hace insostenible pagar los servicios y poder darle a las adolescentes y a las jóvenes que viven acá todo lo que supone lo que es alimento, material escolar. Entonces, los servicios nos apremian porque realmente sí o sí tenemos que cumplir en tiempo y forma como lo hemos hecho hasta hace unos meses”.
LO QUE SE DEBE
“Ahora la deuda es de $1.800.000, que se acumuló de la última factura de luz de julio y agosto. Y mensualmente aquí de gas se pagan 750 mil pesos. Por eso es la preocupación; tenemos que hacer frente a eso y después seguir gestionando y viendo en adelante. Esa es la situación en la que estamos hoy con respecto a los servicios”, compartió.
Sobre el servicio de energía eléctrica, señaló que “pudimos comunicarnos y van a esperar a que uno junte el dinero y que no salga el corte a la calle así como debería salir. Pero hay que juntar el dinero para ponerse al día con la Cooperativa y el gas. Acá se albergan 25 personas provenientes de diferentes lugares. Las estudiantes y trabajadoras del interior de la provincia, que son las menos, y después el resto: adolescentes que llegan por una medida judicial”.
Actualmente, el aporte que reciben es de 800 mil pesos para todas las necesidades que tienen con las 25 personas alojadas y las tres que tiene a cargo la entidad religiosa, sin contar el voluntariado que colabora externamente con la atención de la portería y en el acompañamiento de las jóvenes y de las adolescentes a los distintos espacios de salud, educación, etcétera.
“Es una institución privada, pero es en colaboración y en trabajo en red con el Estado y con el sistema de prevención y protección. Que quede claro entonces cuál es el rol y la función que cumplen y por qué se llega a este tipo de situaciones. Ahora la gente se ha puesto en campaña junto con nosotros y todo el equipo de la residencia para hacer el primer fin de semana de octubre una feria de empanadas; también se suele hacer mates bingo; todo para paliar esta situación, pero nos preocupa lo que vendrá”, resaltó la Hermana Gabriela.