A las 11:02 de ayer, Jonathan Moreira Cironi (30) –condenado a prisión perpetua por haber asesinado a golpes a un policía en 2010 - ingresó al Registro Civil Oeste de Comodoro Rivadavia escoltado por policías del Grupo Especial de Operaciones, quienes desde una hora antes permanecían en las inmediaciones del edificio exhibiendo sus armas largas, como medida de seguridad.
En el interior del salón de atención al público se encontraban los familiares de la novia y un grupo de mujeres de la iglesia que le brinda apoyo espiritual. Los cuatro hijos de Gloria Luz Sepúlveda (31) de 5, 7, 9 y 11 años se quedaron junto a su abuela, Patricia Rodríguez, porque no les permitieron subir al primer piso para presenciar la ceremonia.
Ella ya estaba arriba esperando a quien se convirtió en su marido y permaneció junto a su hermano, Luis Alberto Sepúlveda, y a la pareja de su mamá, Diego Armando Alvarez, quienes se convirtieron en los testigos privilegiados que pudieron presenciar al acto. Fueron, además, los que firmaron el acta de casamiento.
“Ellos se conocieron hace bastante tiempo y después dejaron de verse hasta que se volvieron a encontrar y retomaron esa amistad que hoy se convirtió en matrimonio. Así lo decidieron; unir sus vidas por más que a él todavía le queda un tiempo de condena”, le contó Patricia, la mamá de Gloria, a El Patagónico.
FELICES LOS HIJOS, FELICES LOS PADRES
Para Patricia y Diego, como para todos los padres, lo más importante es la felicidad de los hijos. “Por más que uno tenga que pasar por todas estas cosas que muchas veces nos hacen mal, nosotros apostamos a la felicidad de ellos y los vamos a acompañar porque ella es mi hija”, afirmó Patricia.
Ahora Gloria está en su casa con sus cuatro hijos, orgullosa porque tienen asistencia perfecta en el colegio y la nena es escolta de la bandera nacional.
“Todos cometemos errores en esta vida. Hay tanta gente con grandes cargos que está libre cuando debería estar adentro, pero bueno, las cosas son así; él tuvo una desgracia y está pagando por ello. Mi hija está condenada y ahora se encuentra con libertad condicional esperando que algún día él quede libre”, agregó.
“MALAS JUNTAS”
Como muchos jóvenes de Comodoro Rivadavia, Gloria tuvo problemas de adicciones que la llevaron a involucrarse con “muy malas juntas”, como definió su mamá a las amistades que tenía su hija.
“Tuve que hacer algo muy doloroso como madre, algo que me dolió en el alma y fue entregarla a la Justicia. Mi hija fue condenada a 5 años y 7 meses de prisión; estuvo presa 3 años y 8 meses. Se tuvo que separar de sus hijos y todo ese sufrimiento le sirvió mucho porque hoy es una excelente madre. Sus hijos tiene asistencia perfecta en la escuela, la nena es escolta y para mí es una satisfacción. Lo que tuve que sufrir con entregarla a la Justicia hoy me permite estar inmensamente agradecida. Con todo lo que pasó, se merece ser feliz”, reflexionó la mujer.
La ceremonia duró apenas siete minutos. Primero bajaron Gloria y los testigos. Todos con amplias sonrisas. Se abrazaron entre familiares y las mujeres de la iglesia, pero rápidamente se interrumpió la emoción porque los policías pidieron que se hiciera espacio para poder bajar al novio, quien pasó con sus manos atrás, esposado y con un galope en el pecho que puso a prueba los botones de la camisa.
“Estoy muy nerviosa y feliz, esperando poder estar con él. Ahora a seguir juntos a la par y de la mano. Las cosas buenas también se pueden hacer, hay que tener paciencia, pero se puede. Es muy importante que se puedan contar las cosas buenas de la gente, no sólo lo malo”, fueron las palabras que, de manera exclusiva, le brindó la novia a El Patagónico.