En Argentina los parques nacionales son paraísos para disfrutar en familia

Los parques nacionales Campos del Tuyú en Buenos Aires, Quebrada del Condorito en Córdoba, Talampaya en La Rioja, Sierra de las Quijadas San Luis y El Leoncito en San Juan son algunas de las reservas más hermosas de Argentina, ideales para visitar junto a la familia.
En Argentina hay 50 áreas protegidas y 4 especies autóctonas protegidas, entre las que se cuentan parques nacionales, reservas y monumentos naturales. Además, existen otros 250 predios protegidos por las jurisdicciones provinciales y municipales y por la gestión privada. Gracias a esto es posible disfrutar de la naturaleza en estado puro a lo largo de todo el país. Por su valor y belleza, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad a los parques nacionales Iguazú, en el Litoral; Los Glaciares en la Patagonia y Talampaya junto al Parque Provincial Ischigualasto, en Cuyo.
Idéntica distinción internacional recibieron Península Valdés, en Chubut; la Cueva de las Manos, en Santa Cruz, y las ruinas jesuíticas distribuidas en Córdoba y Misiones. Cabe destacar que en cada uno de estos paraísos protegidos, el disfrutar y la conservación van de la mano.
Sin embargo, además, de los lugares ya nombrados, existen otros paraísos que hacen de Argentina una tentación para los turistas extranjeros. En Buenos Aires se encuentra el Parque Nacional Campos del Tuyú. El mismo tiene más de 3.000 hectáreas, que cobijan al venado de las pampas, una de las especies más amenazadas del país. El parque esta Ubicado en el Partido de General Lavalle, y se encuentra a 26 kilómetros de las playas de San Clemente del Tuyú.
El recorrido para quien viaja desde el sur puede continuar entre los 1.900 y los 2.300 metros sobre el nivel del mar, en las Altas Cumbres de las sierras cordobesas. Allí se encuentra un enorme cañadón de unos 800 metros de profundidad sobre el que vuela la más imponente de todas las aves de los cielos argentinos: el cóndor andino. El Parque Nacional Quebrada del Condorito, de aproximadamente 40 mil hectáreas, resguarda el hábitat de reproducción de este ave rapaz de gran tamaño. El lugar se puede recorrer por senderos naturales a pie, a caballo o en bicicleta, que permiten disfrutar de los paisajes serranos.
Para acceder a esta zona se llega a través del Camino de Altas Cumbres (ruta Provincial 34) hasta el paraje La Pampilla, a 52 Km de Villa Carlos Paz y 90 Km de la capital provincial. El mismo posee áreas de acampe libre, sin servicios.

UN PAIS CON DIVERSIDAD
Argentina presenta paisajes para todos los gustos desde la costa en la Península de Valdes, hasta el desierto en el centro-oeste de La Rioja, donde se encuentra el Parque Nacional Talampaya.
Allí el turista puede descubrir un impactante desierto rojo por el que caminaron dinosaurios, y en el cual los hombres dejaron misteriosos petroglifos grabados sobre las paredes rocosas. El cañón de Talampaya, de tres kilómetros de extensión y paredones de intenso color rojo que llegan a los 150 metros de altura, es el principal atractivo de este parque donde, se pueden ver curiosas figuras talladas por el agua y el viento a lo largo de los siglos. Entre ellas, la Chimenea, el Monje, el Ascensor, Los Cajones y la inmensa Catedral.
Sin embargo, este viaje por la prehistoria no puede terminar sin una visita al Parque Nacional Sierra de las Quijadas, en el noroeste de San Luis, a 120 Km de la capital. En ese lugar es posible sentir la inmensidad del pasado en un gran anfiteatro natural rodeado de abruptas paredes de areniscas y aglomerados de color rojizo, donde la erosión labró las formas más caprichosas y asombrosas.
Para conocer las profundidades de las Quijadas, zona que habitan guanacos, maras y pumas que lograron adaptarse a la aridez del terreno junto a diversas cactáceas, quebrachos, algarrobos, espinillos y chañares, hay senderos peatonales autoguiados con miradores más extensos, como Las Huellas del Pasado, Farallones y Guanacos.
Mientras que en el sudoeste de la provincia de San Juan, a más de 2.500 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el Parque Nacional El Leoncito. Una atmósfera transparente e incontaminada, 300 noches despejadas por año, escaso viento y bajísima humedad hacen de este parque uno de los mejores lugares del mundo para la observación astronómica.
Dos observatorios funcionan en el área, donde astrónomos y guías ofrecen visitas diurnas y nocturnas para experimentar una incomparable cercanía con las estrellas.
El Leoncito está ubicado a 30 km de la localidad de Barreal, incluye yacimientos arqueológicos de gran valor y sitios de importancia histórica, como el casco de una antigua estancia utilizada como puesto de avanzada militar entre 1814 y 1818 por el Ejército Libertador de los Andes.
Además, cuenta con área de acampe libre, fogones, sanitarios y senderos autoguiados. También en San Juan, pero en su extremo norte, se encuentran las 160 mil hectáreas del Parque Nacional San Guillermo. A una altitud promedio de 3.900 metros, es el sector más austral de la Puna, en el que vive la mayor población de camélidos en estado silvestre de todo el país. Llegar a estas tierras vírgenes e inhóspitas representa toda una aventura.
Para acceder a San Guillermo es necesario ir en caravana de vehículos todo terreno, desde la localidad de Rodeo, sobre la mítica ruta 40. Por sus condiciones climáticas extremas, es recomendable visitar el lugar en otoño o primavera.
Estas son solo algunas de las 50 áreas protegidas que hay en un país con una enorme diversidad y territorio.

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