En dos semanas retirarían los equipos de la subestación del Quirno Costa

El presidente de la Asociación Vecinal, José Luis Ferreyra sostuvo que así se lo confirmó el ministro de Obras Públicas de Chubut, Maximiliano López, en un encuentro que mantuvieron luego de detectarse la contaminación sonora que producen los generadores.
Finalmente, el reclamo que iniciaron habitantes del Quirno Costa tendría una solución, luego de que se comprobara que la subestación de energía que se instaló en el barrio genera contaminación sonora.

Así lo confirmó José Luis Ferreyra, presidente de la Asociación Vecinal, quien el martes se reunió con Maximiliano López, ministro de Servicios Públicos de Chubut. Ferreyra dice que López le aseguró que en quince días se trasladarán a otra zona de Comodoro Rivadavia algunos equipos de la subestación.

"Ojalá que sean muchos menos (los equipos instalados en la subestación), pero es imposible porque sino dejaríamos a una parte de la ciudad sin luz. La idea es tratar de llegar a una solución para que esto dentro de quince días lo puedan sacar”, afirmó el vecinalista a Radio Del Mar.

Las declaraciones de Ferreyra se produjeron luego de que mantuviera una reunión con autoridades de la Sociedad Cooperativa Popular Limitada. En el encuentro, los directivos, ratificaron que no tienen injerencia en la subestación, ya que la misma fue instalada tras un convenio entre el Gobierno provincial y la Secretaría de Energía de la Nación para afrontar la crisis energética. De esa forma, también ratificaron que la responsable de los equipos es la distribuidora Transpa.

De esa forma, se estaría cerca de una solución definitiva al problema para los habitantes próximos a la subestación, luego de que la Subsecretaría de Medio Ambiente realizara una medición en dos domicilios de Los Perales y Federicci.

Este trabajo fue realizado con un decibelímetro integrador que mide distintas frecuencias bajo determinado tiempo, y realiza una integración que emite el nivel de ruido al que están expuestas las personas.

El mismo arrojó una contaminación sonora de 7 decibeles, teniendo en cuenta que el ruido de ambiente es de 32.1 decibeles y el ruido con los equipos funcionando es de 47.0, cuando lo permitido es una diferencia de 8 decibeles entre ambos parámetros. Esto según lo que dicta la ordenanza 3.779, que en su artículo 94, modificado en 2012 por el equipo técnico de la Subsecretaría Municipal de Medio Ambiente, establece que los ruidos molestos se medirán por la norma Iram 4.062.

El estudio terminó siendo fundamental en el reclamo de los vecinos, quienes denunciaron que es imposible ver televisión o dormir, a lo que se suma la emisión de gases que sería analizada próximamente en caso de que los equipos continúen en el lugar.

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