En la Escuela 13 se vivió una auténtica Jornada Terrorífica

Vampiros, hombres lobos, brujas y hechiceros fueron algunos de los protagonistas de la Jornada Terrorífica que se realizó ayer en la Escuela 13. La iniciativa fue el cierre de las actividades de este ciclo escolar y buscó que los alumnos se divirtieran convirtiendo a la institución en un verdadero escenario de terror.

Las escuelas de Comodoro Rivadavia tienen la tradición de finalizar el ciclo lectivo con una muestra de los trabajos realizados durante el año. Sin embargo, algunas instituciones deciden realizar otro tipo de actividades buscando que sus alumnos pasen un momento diferente. Es por eso que la Escuela 13, del barrio José Fuchs, realizó ayer una Jornada Terrorífica. La propuesta se basó en convertir a la institución en un lugar donde los monstruos eran los protagonistas de la escena. Así, vampiros, hombres lobos, brujas y hechiceros, entre otros, fueron llegando a Figueroa Alcorta 650 para compartir un momento de diversión entre telarañas y tinieblas.

En la institución se buscó que ningún detalle quedara librado al azar, por lo que semanas antes se coordinaron las tareas para que todo saliera correctamente. Es que padres y docentes trabajaron en conjunto para que los niños no tuvieran que preocuparse por nada más que disfrutar de cada una de sus actividades.

Desfiles, bailes y obras de teatro fueron algunas de las propuestas que se realizaron en los dos turnos. El primero de ellos fue de 9 a 11.30, mientras que el segundo se desarrolló de 14 a 16.30, donde las actividades se repitieron para que ningún curso se quedara afuera de la jornada.

Además, se realizó un compartir para que todos los niños pudieran recargar fuerzas para continuar divirtiéndose.

UNA JORNADA UNICA

Una de las organizadoras, Alicia Rodríguez, bibliotecaria de la Escuela 13, explicó que la actividad se realiza todos los años con una temática diferente. “Este año fue de terror, pero siempre tratamos de que no se repitan las consignas. Buscamos que los chicos se diviertan y por eso sobre todo hacemos escenográfica, ponemos música y organizamos todo pensando en ellos”, sostuvo.

Rodríguez también valoró el trabajo en conjunto con los padres de la institución ya que esas mesas de reuniones permiten que se puedan realizar jornadas similares, pero entorno a cuentos clásicos, poesía o lo que pidan los alumnos.

“Es un arduo trabajo porque no solo son bailes; también se realizan coreografías y desfiles. Este año lo que tuvimos de novedad es que la cooperadora pudo pagar un sonidista, por lo que se pudo obtener todos los efectos necesarios para una verdadera fiesta”, subrayó.

La institución tiene una matrícula de 400 alumnos y la bibliotecaria aseguró que participó la gran mayoría de los estudiantes. “Hacemos turno mañana y turno tarde por separado, pero las obras se hacen todas en ambos turnos para que nadie se quede afuera de la jornada”, indicó.

“Hoy vinieron todos disfrazados y fue algo muy lindo verlos juntos. Nosotros nos ocupamos del decorado y algunos alumnos se encargaron de ayudar con el salón. La verdad es que sale todo tan bonito que realmente disfrutamos de esta jornada pese a toda la responsabilidad que lleva hacerla”, consideró Rodríguez.

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