Fieles católicos resisten cierre de un seminario

Desde San Rafael apelaron al Papa por la decisión del obispo Taussig, quien alega desobediencia por haber celebrado la comunión en la boca y no en la mano. "Está enfermo de autoritarismo", sostiene un sacerdote que resalta que "come con tres copas y la campanita para llamar a la servidumbre".

“Es una perla, un semillero. Benefició a 200 mil fieles de la región, más tres diócesis de Cuba y sacerdotes diseminados por todo el país. Los católicos estamos consternados porque sin argumento el obispo Taussig ha dispuesto el cierre y solo argumenta desobediencia por recibir la comunión en la boca”, sostiene Pablo Navarro, vocero de los laicos de la ciudad mendocina de San Rafael.

Lo cierto es que la decisión de cerrar el Seminario Santa Madre de Dios de la ciudad de San Rafael generó manifestaciones en esa región, así como en otros puntos del país y del mundo, llegando hasta el Papa Francisco para pedirle su intervención.

“No entendemos porque este obispo ha sido responsable de al menos dos camadas de sacerdotes y estaba muy contento. El mismo dijo que le ponía un puntaje de 9. Es importante la formación ahora que falta tanta vocación”, acotó Navarro a El Patagónico.

El obispo fundamenta su extrema medida en que el rector le desobedeció cuando en medio de la pandemia decidió continuar celebrando la comunión en la boca y no en la mano, como se dispuso en El Vaticano.

“El rector tuvo que renunciar y al vice lo mando de licencia por enfermedad.

Ahora están de vacaciones y se cerraría en diciembre. Los seminaristas deberían reubicarse. En otros seminarios hay cinco o seis vocaciones y acá son 40”, dijo Navarro, padre de 10 hijos, dos de los cuales se ordenaron sacerdotes en San Rafael.

“No hay diálogo con nuestro obispo. Se han hecho manifestaciones públicas de los fieles” desde el anuncio efectuado a comienzos de agosto, además de “notas, cartas a Roma”. Si bien el obispo tiene plena facultad de adoptar la decisión, Francisco podría enviar un veedor.

El seminario lo fundó en 1986 monseñor León Kruk, anterior obispo. Taussig está desde 2004. “No nos pueden obligar a los laicos a que recibamos la comunión en la mano y menos obligar a los sacerdotes a que la den en la mano con amenaza; esto es un abuso de poder eclesial. El cierre del seminario es un hecho de gran magnitud. El pueblo fiel de todo el sur mendocino y la inmensa mayoría del clero sacerdotal no apoya el cierre del seminario, como así también han manifestado su desacuerdo obispos y sacerdotes de otras partes del mundo”, concluyó Navarro.

“BERRINCHES”

El cierre del seminario Santa María Madre de Dios ha generado polémica. Al respecto, el sacerdote Fernando Yáñez en Diario San Rafael lo consideró “una bomba que tenía que explotar tarde o temprano. Los sacerdotes y muchos laicos durante años han tenido que estar soportando el autoritarismo, los berrinches de este buen señor, no por malo sino que está enfermo psicológicamente. Yo puedo demostrar en mi caso es por sus inmoralidades y sus mentiras”.

Yáñez fue separado por el obispo por supuesto abuso de menores, acusación que niega y que se halla en instancia de apelación. “Los sacerdotes han tenido que estar sufriendo y muchos se han ido de la diócesis justamente porque ya no soportaban la forma de actuar de Taussig. Por lo tanto, el cierre del seminario es el colofón de esta situación que se ha vivido”, opinó.

Agregó que “el pueblo de San Rafael debe conocer quién es Eduardo María Taussig. Cuando él se hace cargo, me pide que se cierre el hogar de ancianos, el albergue estudiantil, a pesar de que había tantos chicos muy pobres que en este momento son profesores de secundario. Con el tema del hogar de jóvenes judicializado, dijo que había que hacer una ONG. Entonces estuvimos con gente de mucho peso de acá de Monte Comán y muy representativa de este distrito”.

Sobre este punto añadió que “él dijo que había que hacer una fundación. Nos hizo firmar algo que era mentira, es decir que hubo una falsedad ideológica de documento público. Una vez que firmó el 21 de junio del 2008, me presenté a los pocos días para llevar el plan trienal que nos había dicho antes de firmar, sobre todas las propiedades que habíamos conseguido para la Fundación con las escrituras a nombre de la misma, y lo cambió porque iba a darlo en comodato. Esto indica un poco el accionar de este hombre que quiere hacer lo que se le da la gana; no le importa la moral; no le importa la ética”.

Recordó que “el día 12 de diciembre de 2016, llamó a una conferencia de prensa, la única que ha citado desde el tiempo que está acá. Fue para condenarme; decirme que yo era un abusador de menores, lo que es una locura; sin haberme preguntado nada. Él me condenó públicamente. Resulta que ni la justicia, ni el fiscal, ni la querella me acusan. El fiscal dijo: ‘evidentemente esta investigación ha sido forzada’. Yo fui el primer ordenado de monseñor Kruk; por eso mi amor hacia él que era un hombre humilde que vivía en la pobreza, no tenía empleada. En cambio este obispo come con tres copas y la campanita para llamar a la servidumbre”.

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