De la actividad participaron también el diputado nacional Máximo Kirchner; la ministra de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, Daniela Vilar; el exdiputado nacional por Chubut Santiago Igón; el consejero nacional del PJ Ayrton Blanco; y el secretario general de la Juventud Peronista de la Ciudad de Buenos Aires, Federico Rudi. Durante el encuentro, Glinski planteó que la transición de la actividad petrolera debe contemplar la remediación de los pasivos y convertirse en una oportunidad para generar trabajo en Comodoro.
“La transición petrolera tiene que generar trabajo y oportunidades para Comodoro. Tenemos trabajadores con los oficios que durante décadas sostuvieron esta industria y tenemos pasivos que necesitan ser remediados. Tenemos que conectar esas dos cosas y convertir esa tarea en trabajo para nuestra ciudad”, sostuvo Glinski.
Una ciudad construida por el petróleo
Durante la presentación, Glinski destacó el vínculo histórico de Comodoro Rivadavia con YPF y el papel de generaciones de trabajadores en la construcción de la industria energética argentina.
“No se puede amar lo que no se conoce. Todo el país conoce Vaca Muerta, pero casi nadie sabe que el primer pozo se descubrió en Comodoro en 1907 ni que ahí nació YPF en 1922. Comodoro no creció con el petróleo: fue construida por el petróleo. Nuestros barrios todavía llevan los nombres de aquellos campamentos y la cultura de nuestra ciudad fue construida por generaciones de trabajadores petroleros. Este microdocumental existe porque hay una historia que no llegó a Buenos Aires. Comodoro no pide lástima: pide que se sepa qué pasó”, afirmó Glinski.
El diputado sostuvo que esa historia también debe formar parte de la discusión sobre el retiro de YPF y el futuro de la Cuenca del Golfo San Jorge.
“El problema no es que YPF se vaya. Es cómo se va. Que una empresa deje un yacimiento agotado puede ser una decisión de negocios. Lo que tenemos que discutir es qué pasa con los pasivos que quedan y quién se hace responsable de remediarlos”, señaló.
Una autocrítica necesaria
Glinski también hizo una autocrítica sobre el proceso de recuperación de YPF en 2012.
“Recuperamos YPF en 2012, pero no resolvimos los pasivos ambientales. Es una deuda pendiente de nuestra propia gestión y hay que decirlo con honestidad”, sostuvo.
Para Glinski, la remediación de los pasivos puede convertirse además en una respuesta frente a la pérdida de puestos de trabajo que atraviesa la actividad petrolera convencional.
“Remediar es trabajo. Tenemos trabajadores que conocen esta industria y oficios que hoy se están perdiendo. Ese conocimiento puede ponerse al servicio de una tarea que necesariamente tiene que hacerse en Comodoro: los pozos están en nuestros barrios”, afirmó.
En ese marco, Glinski planteó avanzar en la creación de un fondo de remediación con aportes obligatorios de las operadoras, destinado a afrontar los costos de los pasivos generados por la actividad.
“El que contamina, paga. Hace falta un fondo de remediación con aportes obligatorios de las operadoras. Sin un fondo, el costo termina pagándolo el Estado, es decir, todos”, afirmó.
Nada sobre Comodoro sin Comodoro
Finalmente, Glinski planteó que cualquier discusión sobre la transición de la actividad petrolera debe incorporar a la ciudad y a quienes forman parte de su estructura productiva.
“Nada sobre Comodoro sin Comodoro. Cualquier transición que se diseñe sin los trabajadores, los sindicatos y la ciudad se va a diseñar contra ellos. Lo que se defina acá, además, puede marcar cómo se retira la industria de las cuencas maduras del resto del país”, concluyó.