Hugo Puntano, la forma y la mentira

Tiempos donde la palabra pierde valor y los diálogos cara a cara están ausentes. Ese fue el contexto donde el presidente de Ferro le comunicó a Puntano que no era más entrenador. Al día siguiente, ya estaba designado su reemplazo. "Dimes y diretes" en un deporte donde reina la ambigüedad y el periodismo efímero. El técnico saliente dio su postura.

“Proyecto a largo plazo”, “apostamos en grande”, “vamos a ser protagonistas” y una infinidad de latiguillos suenan en cada rueda de prensa, donde la dirigencia presenta un cuerpo técnico o abre el calendario deportivo.

Si los resultados no acompañan en el corto plazo, esa “apuesta en grande”, “proyecto” o como quieran llamarle, pasa a ser un recuerdo, como las personas que llegaron para ser protagonistas y compartieron esa rueda de prensa.

Lo que debería llamar la atención, “entre lo dicho y lo hecho” por la dirigencia del fútbol de Comodoro Rivadavia, pasa a un segundo plano para el periodismo deportivo. Tal vez, por el engaño que facilita el sanguchito de miga de ocasión, la camiseta de regalo, la pauta en el pasquín personal o el micro de la radio.

Lo que pasó en Ferro, mejor dicho, entre el presidente de esa institución Darío Pritchard y el cuerpo técnico integrado por Hugo Puntano y Gabriel Coyopay, por lo menos, llama la atención, en especial, por las razones que esgrimió el presidente de la entidad “ferroviaria”, dado que resta mucho por jugar: Ferro viene de ascender y promedia la tabla.

Salvo que se busque “nivelar para abajo”, no se encuentran razones de la desvinculación del cuerpo técnico.

Y se repite una situación que trasciende a Ferro, y tiene a la dirigencia en el centro de atención. Esa dirigencia (de cualquier club) que para los pibes de la cantera no tienen un viático, ni siquiera para cargarle la SUBE, pero cuando se compite en un plano mayor al torneo local, traen jugadores o entrenadores foráneos que ya están de vuelta. Y que uno solo de ellos, vale más que el pancho y la coca para los pibes que supieron sentir la camiseta cuando se jugaba en el plano doméstico.

Consultado por El Patagónico, Hugo Puntano expresó: “me dolió la forma en que nos echaron. El presidente tiene esa potestad, pero por lo menos que me lo diga en la cara. Y no el lunes por la noche. Y ya el martes a la mañana trae a otro DT. Me duele eso. Y me enoja la mentira”.

El entrenador no entiende este desenlace. “Nosotros llegamos y Ferro ascendió, se les dio rodaje y debut a pibes de las inferiores. Que revisen las planillas, si no. Se armó desde las bases y se ascendió”.

Sin embargo, sospecha de alguna cuestión personal que no le fue comunicada. “Ahí sentí que el presidente ya se comenzó a distanciar. Tal vez tenga problemas personales conmigo, pero nunca me los planteó. Yo sí me puse firme cuándo quiso traer personas a trabajar que no acepto. Capaz le molestó que, al ascender, nosotros nos volvimos más exigentes, ya sea con pelotas, indumentaria o pago a jugadores”, reflexionó.

“Acá hubo jugadores experimentados que volvieron a Ferro gratis y para dar una mano. Y se logró el ascenso. Eso se olvida el presidente”, resaltó.

Por último, Puntano sentenció: “molesta la mentira, porque esto es un trabajo para mí y para ‘Coyo’. Y Ferro es mi casa. Yo jugué 10 años acá. Sabíamos que veníamos a Ferro a remarla desde abajo, y con el compromiso de todos se logró. Pero Ferro es mucho más que una persona o un técnico. Si me hubiera pasado en otro club, doy un portazo y a otra cosa, pero esto es Ferro y yo les agradezco todas las muestras de cariño y apoyo que recibimos desde el lunes”.

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