Impacto económico, nuevo protocolo y con hinchas

La Champions League regresa este martes en un contexto marcado por la pandemia de coronavirus que siembra la incertidumbre sobre los ingresos económicos de la competición e implica adaptaciones en el reglamento.

A diferencia de los años precedentes, la UEFA no dio a conocer todavía los premios económicos para su competición reina, que podría ser este curso menos lucrativa de lo normal en el marco de la crisis sanitaria que sacudió las finanzas del fútbol.

En 2019/20, cada uno de los 32 clubes presentes en la fase de grupos percibió un mínimo de 15,25 millones de euros (casi 18 millones de dólares), así no hubieran sumado un solo punto. Cada victoria en fase de grupos reportó 2,7 millones de euros (3,16 millones de dólares) suplementarios y cada empate 900.000 (1,05 millones de dólares).

Los equipos clasificados a octavos de final percibieron 9,5 millones de euros de más (11,13 millones de dólares). Otros 10,5 millones por avanzar a cuartos (12,3 millones de dólares), y 12 millones para los semifinalistas (14 millones de dólares).

El Bayern Múnich, campeón del torneo, se embolsó 19 millones de euros más (U$S 22), mientras que el finalista PSG sumó otros 15 millones (17,5) a sus arcas.

A esas dotaciones fijas se añade una parte variable según las actuaciones de cada club en diez años, pudiendo percibirse hasta 35,46 millones de euros (41,5 millones de dólares): el Real Madrid lidera esa clasificación por delante del Bayern.

Por último, el pastel de los derechos de televisión -292 millones de euros el año pasado (342 millones de dólares)- se reparte según el valor de cada mercado de televisión de los clubes participantes.

NUEVO PROTOCOLO Y TEMOR A MAS CONTAGIOS

Aunque el coronavirus sigue circulando entre los jugadores (como recientemente la superestrella Cristiano Ronaldo) y amenazando la celebración de los partidos, la UEFA se dice sin embargo convencida de que "la temporada podrá jugarse en su totalidad, con el formato actual y con la final en Estambul".

La instancia no contempla, por el momento, una nueva 'Final a 8' como la improvisada en agosto en la capital de Portugal con los ocho cuartofinalistas.

Sin embargo, la UEFA se deja la posibilidad de decidir más adelante "principios que rijan la clasificación de los clubes para octavos de final", en caso de que la fase de grupos no pudiera completarse antes del 28 de enero de 2021.

Tras haber establecido este verano (boreal) un protocolo sanitario y médico preciso para determinar el ritmo de los test PCR a los que deben someterse los equipos, el organismo del fútbol europeo ha tenido que añadir a sus reglas un abanico de hipótesis ligadas a la pandemia.

De esta manera, si un equipo es incapaz de alinear "al menos a 13 jugadores", incluido un arquero porque una gran parte de su plantilla está enferma o en cuarentena, habrá que reprogramar el encuentro. Pero si se hace imposible un nuevo partido antes del final de la fase de grupos, el club que falla será sancionado con una derrota por 3-0.

Otro escenario: en caso de restricciones por parte de las autoridades nacionales, ya sean cierre de fronteras o medidas de cuarentena, el club local deberá ofrecer "un estadio de recambio adecuado".

¿HABRA HINCHAS EN LAS TRIBUNAS?

Por el momento, todos los partidos están previstos en sus respectivos estadios, lo que debe permitir el regreso del público en algunos coliseos.

La UEFA anunció un regreso progresivo de los espectadores en todas sus competiciones. Se podrá ocupar hasta el 30% de la capacidad de cada estadio, aunque el aforo máximo efectivo será normalmente más bajo, en función de las restricciones locales.

Así, el PSG-Manchester United se jugará a puerta cerrada por el toque de queda impuesto por las autoridades francesas, pero habrá por ejemplo 5.000 seguidores en Rennes para el gran debut del conjunto bretón en Champions contra el Krasnodar. El inicio de un largo camino hasta la final en Estambul.

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