El informe pericial descartó por completo causas naturales o accidentales y concluyó que el fuego fue encendido deliberadamente por una o más personas, que actuaron con pleno conocimiento de las condiciones climáticas extremas que se registraban en ese momento.
Los especialistas explicaron que la rápida propagación de las llamas estuvo directamente vinculada a la combinación de vientos intensos, sequía prolongada, temperaturas elevadas y muy baja humedad ambiental, un escenario que volvió altamente inflamable al bosque seco.
A estas condiciones se sumó la geografía del lugar. El foco ígneo se inició en la ladera del cerro Pirque, lo que favoreció el avance ascendente del fuego y su división en dos frentes principales: uno hacia la cumbre y otro en dirección a sectores poblados.
Durante las tareas de investigación, los peritos localizaron el denominado “punto cero” en la base de un árbol nativo tipo pitra, que presentaba un nivel de daño mayor al observado en el entorno. En ese sector, un detector electrónico identificó la presencia de gases inflamables y un perro especializado de la Policía Federal marcó rastros de sustancias acelerantes.
El informe final calificó el hecho como un acto planificado y ejecutado en un contexto particularmente desfavorable, lo que permitió maximizar el impacto del incendio. En este marco, la Fiscalía renovó el pedido de colaboración a la comunidad para aportar información que contribuya a esclarecer el hecho y avanzar en la investigación.