Incidentes en el acto central de Río Gallegos

El acto central de la provincia de Santa Cruz alusivo al 214º aniversario de la Revolución de Mayo, presidido por el gobernador Claudio Vidal en Río Gallegos, se vio empañado por incidentes antes del desfile cívico militar en la costanera. Se le impidió al intendente Pablo Grasso subir al palco de autoridades.

Estaba previsto que el jefe comunal pronunciara un discurso previo al del gobernador, pero no se lo permitieron ya que llegó tarde, pese a su reclamo y gritos de quienes lo acompañaban, según lo describió el Diario Nuevo Día.

El mismo portal precisó que “desde abajo, funcionarias de la comitiva municipal comenzaron a increpar verbalmente al gobernador Vidal por lo sucedido” gritándole: “le tenés miedo al intendente, no tenés huevos”.

En tanto, desde el sector gubernamental provincial, quien reaccionó fue el vicegobernador, Fabián Leguizamón “con gestos hacia las mujeres de la comitiva municipal”.

Luego, Grasso, quien tuvo que quedarse cerca del palco, dijo ante algunos medios de prensa: “hay que estudiar educación cívica, volver al colegio y entender de valores y que el Estado lo conformamos todos. Pero el señor del petróleo (Vidal) se cree dueño del Estado".

POSTURA OFICIAL

Más tarde, a través de la Secretaria de Información Pública provincial, se difundió un comunicado firmado por integrantes del gabinete de Vidal a fin de fundamentar los motivos por los que no se permitió al intendente subir al palco oficial. Algunos de sus principales párrafos son los siguientes:

“Más de 50 mil vecinos se encontraron sobre la costanera para disfrutar de un desfile único, de un ejemplo de unidad, proyecto y celebración de la patria”.

“Ese espíritu se impuso, afortunadamente, a un intento organizado y descarado, que tuvo la intención precisa de opacar la fiesta de todos”.

“El intendente de Río Gallegos, que sabía y conocía en detalle cada paso de la organización del desfile, llegó al acto central del 25 de Mayo casi una hora y media tarde”.

“Como todos pudieron ver, decidió entrar por la fuerza, acompañado por más de un centenar de funcionarios y militantes que comenzaron a los gritos, con el objetivo de interrumpir el acto institucional que comenzó, tal como estaba previsto, a las 09:15 con el izamiento del pabellón nacional, al que el intendente faltó”.

“También faltó a la celebración ecuménica prevista para las 9:30, en la que, con generosidad de espíritu y unidad en la fe, los representantes de la iglesia católica y las iglesias evangélicas, entregaron su reflexión y bendición”.

“El intendente tenía reservado su lugar junto al resto de los jefes comunales, pero quiso subir en pleno uso de la palabra del gobernador de la provincia al palco donde estaban las autoridades de las Fuerzas Armadas, del Poder Judicial y del Poder Ejecutivo provincial”.

“Su agresión verbal y física fue acompañada por un grupo de militantes que quisieron tapar con gritos, empujones, intentos de subirse por la fuerza y por los costados al escenario; a la voz del gobernador que pronunciaba su discurso”.

“No quisieron esperar hasta el final de sus palabras. No era esa su intención. Llegaron tarde, organizados y con el propósito de violentar un acto que debía realizarse en paz, tal cual finalmente sucedió”.

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