Investigación sobre el impacto del sobrepastoreo ovino en Chubut

El sobrepastoreo ovino en Chubut ocasionó reducciones de hasta un 90% de la cobertura vegetal en los ecosistemas semiáridos del oeste. La falta de lluvias ocasionó también el nacimiento de nueva vegetación no apta para el consumo ovino.

Los datos surgieron de un trabajo a cargo de integrantes del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) que estudia la degradación y desertificación de distintas áreas de la región patagónica.
La desertificación es un proceso que conduce a la reducción o destrucción del potencial biológico y productivo de la tierra. Los ecosistemas áridos y semiáridos ocupan casi un tercio de la superficie del mundo y su uso principal como tierras de pastoreo ha conducido a un proceso creciente de degradación y desertificación. En Argentina, estos ecosistemas ocupan más del 75 por ciento del territorio y, como en otras regiones, han sufrido un proceso de deterioro como consecuencia del pastoreo con ganado doméstico. En la actualidad las líneas de trabajo se orientan a identificar indicadores de umbrales de deterioro para los ecosistemas bajo pastoreo de la Patagonia y estudiar los factores que condicionan los procesos de revegetación y restauración de la fertilidad del suelo para delinear estrategias de remediación para cada uno de esos casos.

SIEMPRE VUELVEN
Investigadores, becarios y técnicos del Laboratorio de Ecología de Pastizales del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) trabajan desde hace casi 40 años en el análisis de los efectos generados por los ovinos sobre la vegetación nativa y la fertilidad del suelo.
Mónica Bertiller, investigadora principal del CONICET en el CENPAT, comentó a la  página de noticias oficial del Conicet que el pastoreo de ovejas introducido hace más de cien años en la Patagonia indujo cambios en la vegetación nativa, que resultan en la reducción de la cubierta vegetal, de la fertilidad de los suelos y cambios en las especies de plantas.
“Estos animales ejercen un efecto directo sobre la vegetación, a través del consumo principalmente de hojas de pastos –coirones- y partes de algunos arbustos de hojas blandas, y usualmente regresan a los mismos sitios de pastoreo”, dice Bertiller.
El trabajo de campo de los investigadores consistió en colocar collares con GPS en las ovejas para identificar sus recorridos, la forma en que exploran los ambientes y seleccionan los sitios de forrajeo. Los resultados fueron obtenidos a partir del monitoreo de diferentes zonas, principalmente el sudoeste y noreste de Chubut.

SUELOS MENOS
FERTILES
Según la especialista, los mayores efectos negativos en los ecosistemas semiáridos del oeste de la provincia se registran en la cobertura vegetal, con reducciones cercanas al 90 por ciento.
En cambio, en los ecosistemas más secos del noreste de la provincia los principales efectos se registran en la disminución de la fertilidad del suelo, que puede superar el 50 por ciento. Esto afecta no sólo la provisión de nutrientes, sino también el balance de agua, la productividad de las plantas y la disponibilidad de forraje.
“Desaparecieron las especies preferidas por las ovejas, como pastos y arbustos con hojas blandas, y se generaron claros expuestos al estrés ambiental y que luego fueron ocupados por otras especies, como arbustos siempre verdes con hojas duras, que son más resistentes porque poseen defensas químicas y físicas que las protegen del estrés ambiental y de ser comidas por estos animales”, explica Bertiller.
Por su parte Jorge Ares, investigador independiente del CONICET en el CENPAT, señala la importancia de la detección temprana de los procesos de desertificación para poder tomar decisiones adecuadas y prevenir su avance.
Para ello se utilizan sensores remotos, imágenes de alta resolución y modelos informáticos de simulación, que en las últimas décadas mejoraron la comprensión, análisis y pronóstico científico de los procesos de desertificación.
“Sin embargo, más allá de sus señales biológicas y físicas, el avance de los desiertos es tan antiguo como el hombre mismo e involucra la trama total de sus relaciones económicas, sociales, culturales y políticas en los ambientes áridos y semiáridos”, comentó Ares.

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