Es un lugar para descansar, recorrer acantilados y disfrutar del verano. Es un refugio donde no se encontrarán grandes monumentos, tampoco congestiones de tránsito y mucho menos una oferta de excursiones que hagan tambalear al turista analizando el tiempo y las opciones.
La Isla de Møn, al sureste de Dinamarca, en la región de Selandia, es el sitio ideal para disfrutar de un verano de película, entre acantilados, playas, y hermosos paisajes con características bien europeas, y el placer de la soledad.
Los amantes de las bicicletas afirman que es un lugar ideal para pedalear. Claro que para llegar allí el turista antes deberá tomar un avión: volar de Buenos Aires a Munich, haciendo escala en San Pablo para continuar camino, siempre por aire, a Copenhague, la capital de ese país. El pasaje ida y vuelta desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en Buenos Aires, cuesta alrededor de $23.000 pesos, ida y vuelta. Sin embargo, vale la pena.
En la Isla de Møn el turista encontrará un lugar saludable, a orillas del mar Báltico y con la opción de continuar camino hacia otras ciudades cercanas para seguir con el tour turístico y recorrer circuitos más famosos de este reino del norte de Europa.
Por sus características se recomienda viajar a esta región en verano. De esta forma, entre junio y agosto el visitante podrá disfrutar de aires rurales y un ocaso inimaginable antes de cada amanecer.
Stege, es la principal ciudad de la isla. En esta población de origen medieval el turista podrá hacer base para conocer el archipiélago. Desde allí, luego de un buen desayuno típico de estas tierras, se puede iniciar el recorrido por este mágico lugar lleno de acantilados.
La mejor opción es hacerlo en bicicleta, pero también se puede hacer a pie recorriendo su suave paisaje danés en este laberinto de caminos. Lo ideal es llevar un mapa para no perderse, pero sobre todo para encontrar cada uno de los destinos de interés.
Entre las opciones se pueden conocer diversas casonas donde se fabrican productos artesanales. Sin embargo, si se quiere conocer la historia el lugar para visitar es Fanefjord Kirke, un templo gótico que se encuentra rodeado por un cementerio. Desde allí se puede apreciar un paisaje único frente al mar, mientras que en su interior se exhiben hermosas pinturas medievales, consideradas las más valiosas del territorio danés. Este patrimonio es el monumento más importante de la isla, junto a las iglesias medievales de Keldby y Elmelunde, y el Pabellón de Liselund, construido a finales del siglo XIX.
Cuenta la historia que el pabellón fue construido por un prefecto en un gesto de amor hacia su esposa. El mismo exhibe influencias de diversas corrientes europeas, e incluso de China, como se puede apreciar en el pabellón de té, el palacio y sus jardines.
PAISAJES NATURALES EN UN PUEBLO DE VERANO
Luego de la visita del primer día se recomienda volver al hotel, relajarse, disfrutar de la gastronomía de la región y descansar hasta el próximo día de aventura, donde la bicicleta o los pies volverán al ejercicio para conocer de cerca los enormes acantilados blancos, no aptos para quienes temen a las alturas.
Es que los paredones naturales, producto de la erosión, se elevan hasta más de 100 metros sobre el mar, extendiéndose a lo largo de 8 kilómetros, donde se pueden encontrar fósiles y orquídeas en los bosques de las zonas altas.
La mejor opción es recorrerlos en bicicleta o a caballo, teniendo en cuenta su altura y lo cansador que pueden resultar las subidas y bajadas. El paisaje realmente asombrará a visitante que puede continuar el paseo por la casa Liselund, construida en el siglo XVIII o bien llegar hasta Klintholm Havn, una aldea de pescadores. En el camino, se debe estar atento, ya que en toda la isla se encuentran grandes túmulos y tumbas de la Edad de Bronce producto de los asentamientos neolíticos.
Sin duda, cada paseo por Isla de Møn será una aventura, una bocanada de aire fresco y un renacer para los músculos, por esta razón, el turista debe tomarse el tiempo necesario para no terminar agotado. El tercer día la visita puede continuar en un lugar hermoso, ideal para descansar pero sólo para los amantes de las aguas frías. La Península de Ulvshale es una reserva natural donde se puede ingresar al mar, nadar y también hacer buceo o snorkel. Caso contrario, su playa de arena es un lugar perfecto para disfrutar una tarde, teniendo en cuenta que es considerada una de las mejores de toda Dinamarca, muy elegida por los turistas locales.
De allí el visitante también puede llegar a Nyord, una pequeña isla de origen feudal que mantiene la misma infraestructura que hace trescientos años o bien terminar el viaje en esta zona y regresar a Copenhague para adentrarse en el dinamismo de la capital danesa.
- 01 septiembre 2014