La biblioteca de Nueva York devela extravagantes preguntas de sus lectores

Recientemente un trabajador de la institución encontró un archivo bajo el nombre “Preguntas de referencia interesantes”, donde estaban todas aquellas cuestiones que los bibliotecarios no habían sabido responder.

A través de la red social Instagram, todos los lunes los bibliotecarios de la Biblioteca Pública de Nueva York develan tarjetas con las preguntas más extravagantes e insólitas que hacían por escrito o por teléfono los lectores entre 1940 y 1980, lo que saca a la luz cómo se buscaba información precisa mucho antes de que Google existiera para desasnar dudas de todo tipo.

Recientemente un trabajador de la institución encontró un archivo bajo el nombre “Preguntas de referencia interesantes”, donde estaban todas aquellas cuestiones que los bibliotecarios no habían sabido responder o las habían considerado poco adecuadas para ese lugar, desde quién tiene los derechos de la Biblia, pasando por el tipo de manzana que comió Eva hasta si el arma que mató a John Fitzgerald Kennedy fue devuelta a la familia del asesino.

Con el hashtag #LetMeLibrarianThatForYou (la versión librera del #LetMeGoogleThatForYou, “deja que googlee eso por vos”), los bibliotecarios decidieron subir todos los lunes a la red social fotos de las tarjetas con preguntas y peticiones que mecanografíaban o que dejaban manuscritas los lectores y curiosos, siempre manteniendo el anonimato.

“En un mundo pre Google, los bibliotecarios no sólo eran Wikipedia, eran Craiglist de las personas, Pinterest, Etsy, e Instagram, todo en uno”, dicen en la cuenta de Instagram de la Biblioteca neoyorquina, como una forma de revalorizar un trabajo único de búsqueda y conocimiento.

Entre los tesoros revelados en estos días hay preguntas como “¿Alguien tiene el copyright de la Biblia?”; “¿Por qué las pinturas inglesas del siglo XVIII tienen tantas ardillas? ¿Cómo las domesticaban para que no mordieran al pintor?” o dudas de 1947 como “Me gustaría saber algo acerca de las características físicas de Adolf Hilter. Creo que le he encontrado una: camina con más fuerza sobre un pie y todo”.

Los bibliotecarios tomaban muchas de las dudas por teléfono y, a veces, lo hacía un contestador como la del 1 de enero de 1967, cuando una mujer dijo: “Tengo dos preguntas. La primera es sobre etiqueta. He ido a una fiesta de Nochevieja e inesperadamente me quedé a dormir. No conozco bien a los anfitriones. ¿Debo enviarles una nota de agradecimiento? Segunda, cuando conoces a un tipo y sabes que tiene 27 millones de dólares porque me lo dijo, 27 millones, y sabes su nacionalidad, ¿cómo se consigue su nombre?”.

CURIOSIDADES

Veinte años antes, un 13 de setiembre de 1947, hubo otra llamada más providencial, donde alguien preguntó: “¿Es este el lugar donde las preguntas obtienen respuestas?”. Con esa premisa, la gente preguntaba de todo como “¿Tienen estadísticas sobre la esperanza de vida de las mujeres abandonadas?”(1963) o “¿El arma con la que Oswald disparó al presidente Kennedy fue devuelta a la familia?”, en 1965.

Desde la red, los bibliotecarios reviven diferentes aspectos de la historia de la institución como viejas recomendaciones de lectores, pero sin duda los insólitos rescates de las preguntas son los que generan más entusiasmo, así aparecieron algunas como “¿Qué tipo de manzana comió Eva?”, casi tan complicada de responder como “¿cuántos neuróticos hay en los Estados Unidos?”.

El eclecticismo es lo que prima en las dudas humanas, algunas más individualistas, pero no por eso menos válidas, como la del ignoto heredero: “Soy de Wilmington, Carolina del Norte, y mi papá es propietario del segundo faro más antiguo del país. ¿Dónde puedo venderlo?” o aquel desesperado que pregunta: “¿Cuál es el enemigo natural de un pato? Un montón han aterrizado en mi piscina, agité una escoba pero todo lo que hacen es mirarme y hacer cuack. Pensé que puedo meter a la pileta a su enemigo natural”.

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