La dura historia de la joven argentina que fue hallada muerta en Brasil

Iara Reynoso tenía 30 años, era marplatenese pero vivía en la localidad turística de Pipa desde hacía menos de un año. Sus amigos sospechan de un hombre con el que asistió a una fiesta en un barco, la noche del hecho. La policía brasileña investiga si se trató de una intoxicación o de un crimen.

Iara Nerea Reynoso, la joven de 30 años que fue hallada muerta este viernes por la madrugada en su casa de la localidad de Pipa, Brasil, era marplatense y se había recluído en ese balneario turístico hacía menos de un año luego de denunciar a sus progenitores por abuso sexual, maltratos psicológicos, explotación infantil y falta de amor, según pudo reconstruir Infobae.

En diálogo con ese medio, una amiga de Iara -que prefirió mantener su nombre en anonimato- contó “era una excelente persona, jugaba al polo, amaba a los animales y sobre todo a la luna”. La describió como “súper alegre, una persona que siempre estaba para el otro, muy trabajadora”.

“Salí a hablar por la memoria de ella y para que se haga justicia con su denuncia, que tanto le costó hacer”, señaló su amiga, quien se mostró dispuesta a que su batalla legal no quede en la nada.

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Iara decidió instalarse en Pipa en abril de este año, con la misión de arrancar una vida nueva y reencontrase consigo misma luego de la dura decisión que decidió tomar. En Mar del Plata es un secreto a voces y muchos se enteraron a raíz de los posteos que la propia Iara hizo en sus redes sociales.

“A lo largo de mis 30 años de edad viví toda clase de violencia que se pueda conocer, desde abuso sexual por parte de un familiar, como también violencia física, psicológica, laboral, económica y de género por parte de mis padres”, contó en una de sus publicaciones.

“Desde que nací vivo en un contexto de incontables episodios violentos, hasta el día de hoy que incluso esa violencia sigue porque nacer, crecer y educarse en un ambiente de manipulación no es fácil de sobrellevar aún luego de haberme alejado”, admitió la joven marplatense.

ABUSADA, EXPLOTADA

Iara fue abusada por primera vez a los 6 años de edad y esa situación se extendió hasta la preadolescencia, donde finalmente pudo defenderse. Sin embargo, a partir de los 12 fue explotada laboralmente por sus padres.

“Trabajé para ellos en las calles, semáforos, oficinas, etc. Hasta que decidí abrirme de ese entorno de ambición; más allá de la condición económica que atravesábamos hace 20 años atrás, era obligada a trabajar y luego darle lo recaudado a mi padre, caso contrario sufría violencia física y psicológica”, recordó en un extenso descargo que hizo en su Facebook el 17 de julio.

Al pasar la pandemia, arrancó con las sesiones de terapia debido a que su cuerpo empezó a manifestar diferentes síntomas de los cuales se estaba enfermando y se dio cuenta que ya no podía seguir en este círculo “familiar” ni tampoco laboral.

“Las primeras palabras que le dije a mi psicóloga fueron: ‘Quiero salir corriendo!!!’. Ella muy amorosa me tranquilizó y a lo largo de estos dos años me ayudó a trabajar con las herramientas aprendidas en terapia para que al irme pudiera reclamar lo que me correspondía”, admitió.

A sus 28 años, la vida la encontró frecuentando abogados para pedir justicia por todo lo padecido: “También presenté una denuncia penal con restricción de acercamiento (contra mis progenitores) por mi abuso y por toda la violencia que viví; es muy difícil expresar lo que uno atraviesa cómo víctima de una persona agresiva con trastornos de personalidad narcisista como lo es mi padre, pero por lo menos hoy puedo ponerle palabras a lo que antes era un mar de dudas”.

SIN VINCULOS FAMILIARES

Cuando Iara fue hallada muerta en su casa de Pipa ya no tenía más vínculo con su familia: ni con sus padres ni con sus hermanos ya que consideraba que era la mejor manera de sanar heridas.

“Decidí sacarme ese peso de encima, cortar con esta cadena de secretos familiares, dejar de repetir patrones familiares, de los pactos de silencio protegiendo a hombres violentos, terminar con los maltratos laborales, con tanta injusticia y con las mentiras al entorno”, aseguró en una sentida y extensa carta que hizo pública.

A pesar de que ella dejó expresado que no quería volver a tener vínculo con sus progenitores, desde Cancillería confirmaron que su padre viajó hacia Pipa para reconocer el cuerpo de Iara.

Sus amigos y conocidos la apodaban “Pitu” y estuvo muy ligada al mundo del polo en su ciudad natal. Además de ser jugadora y formar parte del equipo de Área 60, cuando decidió dejar de practicar ese deporte continuó ligado a él organizando distintos eventos y torneos.

“Lamentamos profundamente informar el fallecimiento de Iara Reynoso, en Brasil, una amiga de la casa que supo acompañarnos en nuestros comienzos apoyando el polo femenino que tanto amaba. Siempre te vamos a recordar con tu enorme sonrisa. Nuestras condolencias a todos sus seres queridos”, escribió el equipo de Prensa Polo, una publicación en la que Iara supo trabajar realizando entrevistas a las polistas.

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