La historia del Stari Most y las heridas de la guerra

Mostar es una de las ciudades más importantes de Bosnia-Herzegovina. Lamentablemente fue el escenario del conflicto armado que en los años 90 sembró de terror en la mayor parte de los Balcanes. Hoy son muy pocos los edificios que fueron reconstruidos y la ciudad muestra sus heridas a miles de turistas que llegan con la ilusión de encontrar signos de reconciliación entre dos culturas.

El icónico Stari Most (Puente Viejo) sobre el río Neretva, adorna las postales de Mostar y es el principal atractivo de la ciudad. El puente fue construido por artesanos en base a un diseño otomano en 1566. Fue allí que Mostar se convirtió en una importante parada para las caravanas que traían aceite de oliva, pescado y lino de Dalmacia hacia Herzegovina, y regresaban con lana, carne, miel y avena con destino a Dubrovnik y la costa.

Durante la guerra de Bosnia en 1993 fue destruido el puente y se convirtió así en un símbolo del conflicto que entre 1992 y 1995 dejó más de 200.000 muertos.

Con la llegada de la paz se iniciaron los trabajos de reconstrucción, bajo la colaboración de la Unesco y de organizaciones de rescate del Patrimonio de la Humanidad. Hasta que finalmente en el 2004 se reinauguró.

Esta magestuosa construcción es visitada año a año por millones de turistas que llegan a Mostar inspirados por su turbulenta historia y su aparente unión, ya que menos de dos décadas después, aún parece persistir la antipatía que enfrentó a las comunidades que antes convivían tranquilamente al lado del río Neretva.

Curiosamente, la destrucción pasada permitió la reconstrucción económica presente mediante el turismo, ya que Mostar vive casi exclusivamente del atractivo del puente. Hordas de turistas desembarcan cada día para cruzarlo en ambas direcciones y ser asediados por innumerables puestos de souvenirs, incluidos los restos bélicos de aquellos tiempos negros de la guerra. Pero lo cierto es que desde 1994 no hubo relación entre las dos comunidades. Ni siquiera la reconstrucción del puente permitió el contacto normal previo a la guerra.

Stari Most no es el único lugar emblemático que hay en Mostar. A lo largo de todo su territorio se siente el estrago de la guerra. Se pueden observar los edificios desnudos, los escombros milagrosamente en pie o los cementerios improvisados.

HISTORIA

Por más de 440 años el puente unió las dos culturas en que está dividida la ciudad, los croatas (católicos) al oeste y los bosnios (musulmanes) al este del río Neretva. Pero la guerra civil de los años 90 del siglo pasado lo cambió todo para siempre.

Al comienzo del conflicto bélico los croatas y musulmanes se aliaron para expulsar a los serbios, pero una vez conseguido este objetivo, se declaró una nueva lucha entre musulmanes y croatas por el poder de la ciudad.

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