"Los abuelos son los pacientes más agradecidos"

La cotidianidad de los voluntarios del programa de vacunación en Comodoro. Rivadavia. Responsabilidad, disciplina y confianza para salvar vidas. Tiempo y dedicación para regalar contención a los adultos mayores.

Antonella Castro cursa el tercer año de la carrera de Enfermería de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud (FCNyCS) de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB). Ella es una de las voluntarias del programa de vacunación en Comodoro Rivadavia. Todos los días se levanta temprano, toma los resguardos sanitarios necesarios y parte al gimnasio municipal del barrio Pueyrredón para seguir combatiendo el coronavirus.

“Nosotros le ponemos el pecho a la pandemia”, destacó Antonella mientras se acomodaba su barbijo para dialogar con El Patagónico.

Plan Detectar, entrevistas, recorrer los barrios en búsqueda de casos positivos y en los distintos centros epidemiológicos fueron algunas de las tareas que llevan a cabo los voluntarios desde que se registraron casos positivos de coronavirus en Comodoro.

Ahora las tareas se realizan en el gimnasio municipal 2, en estos días para cumplir con la vacunación de los adultos mayores de 70 años. Los voluntarios de las carreras de la Salud no están solos ya que cuentan con el apoyo de enfermeras del Área Programática Sur del Ministerio de Salud.

Las tareas comienzan a las 8 cuando la Cruz Roja se encarga de darle presente a todos los turnos programados. Después se realiza un triage, que consta de una serie de preguntas a los pacientes para saber si tienen síntomas compatibles con el COVID-19 o si no tiene alguna alergia a considerar por los profesionales. Cuando se certifica que el paciente está en condiciones, se aplica la dosis. Todo este proceso lleva unos 10 minutos sumado a otros 10 minutos que se espera la reacción de la persona ante la vacuna.

TODO SE BASA EN LA CONFIANZA

Vacunar no es la primera tarea que realizan Antonella y sus compañeros. Es que, a lo largo de la carrera, los profesores le transmiten que son agentes de la Salud desde que ingresan a la Facultad. Esa simbiosis ha generado una confianza entre docentes y alumnos que se vio reflejada en el pedido de que cumplan con el proceso de vacunación.

“Estuve una semana vacunando en el Hospital Regional y después me vine al gimnasio. Me tocó vacunar a Judith Garrido, que es la coordinadora del voluntariado. Hoy a la tarde debe recibir la segunda dosis y me llamó porque quiere que la vuelva a vacunar. Quedó contenta con mi trabajo”, sostuvo la estudiante de Enfermería

El secreto de Antonella pasa por la confianza. “Es darle confianza a los pacientes. Hay que decirle: ‘Hola profe. Pase. Hoy me toca vacunar”, aseguró y explicó que esa determinación se basa en los profesionales que tienen al lado. “Nosotros no estamos solos. Tenés una enfermera de un centro de Salud o del Area Programática que te acompaña, que te explica y te ayuda. Ya una vez que vacunas la primera vez, después se te pasan los nervios”, subrayó.

CAPACIDAD Y CAPACITACION

El trabajo de los voluntarios no comenzó con la pandemia. Los estudiantes de la Salud mantienen prácticas desde el primer año de cursado. “En primer año tenés trato con el paciente y en segundo año ya podés colocar vías y vacunar y en tercer año ya podés hacer de todo. Eso está bueno porque por ahí escuchamos que nos mandan así nomás o que no sabemos vacunar”, afirmó.

Ese tipo de comentarios quedan aplazados por las capacitaciones que realizan los voluntarios a lo largo de su carrera universitaria. “Nosotros leemos toda la información que aparece sobre las vacunas. Nos actualizamos constantemente. Todo el tiempo estamos capacitándonos y actualizándonos con respecto a las vacunas. Porque en un principio no se vacunaba a las madres que están en proceso de amamantar o a embarazadas y hoy en día sí. Tratamos de siempre dar lo mejor”, aseveró.

ABUELOS AGRADECIDOS

Antonella comenzó con las tareas voluntarias en enero ya que durante todo el año pasado colaboró desde su casa. “Siempre participe de las actividades de voluntariado de Enfermería. Me gusta tratar con los pacientes y más con los abuelos que son muy agradecidos”, afirmó.

Ahora llegó la oportunidad de colaborar. Es por eso que la joven se encuentra muy orgullosa de todas las tareas que realiza y por el agradecimiento de los adultos mayores de 70 años. “Los abuelos están muy contentos porque pueden salir y se pueden vacunar. Los abuelos son los pacientes más agradecidos porque te agradecen desde el corazón. Vos lo ayudas, lo acompañas, el que no puede caminar, el que no escucha bien, el que está solo”, describió.

“Hola ¿Qué tal cómo está? ¿Cómo está su mañana?”, esas son las palabras que utiliza Antonella para recibir a sus pacientes todas las mañanas. “Yo los trato como si fueran mis abuelos. El trato siempre es desde el corazón”, consideró.

Las tareas de Antonella y sus compañeros continúan en el Gimnasio municipal 2 a la espera del comienzo de la rotación del personal, ya que se habilitará el cronograma de vacunación en el gimnasio municipal 4, en Kilómetro 8. Lo cierto es que la solidaridad y las ganas de colaborar de los estudiantes de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud continuará firme como el primer día que pisaron la Universidad.

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