"Los chicos llegaban como somnolientos a sus casas"

Una enfermera del Hospital Subzonal de El Maitén describió cómo se vivieron las dramáticas horas de la atención de los pacientes que presentaron síntomas de intoxicación de monóxido de carbono en la Escuela 7.719, la mayoría de entre 12 y 17 años. Se atendieron 72 personas en total, aunque unas 30 quedaron en observación y posteriormente recibieron el alta. 

“Gracias a Dios los síntomas fueron leves a moderados”. Con esas palabras inició el diálogo con Radio 3 la enfermera Mercedes Palleres. “Estoy en mi domicilio descansando un poco después del movimiento de ayer (miércoles). El primer caso fue antes de las 18, tuvimos que ir con uno de mis compañeros en la ambulancia del hospital a retirar un menor por una situación de desvanecimiento y malestar generalizado”, detalló.

“A partir de esa hora y paulatinamente empezaron a llegar los pacientes. A mí y a unos cuantos más de mis compañeros y profesionales nos convocaron aproximadamente a las 20 para que vayamos a ayudar al servicio de guardia porque había un desborde de demanda que tuvimos que resolver de manera inmediata”, dimensionó.

“Se presumía que la causa era intoxicación por monóxido de carbono por la evaluación clínica y por la manifestación de los papás porque no contamos con la infraestructura para hacer una medición de monóxido; solamente uno hace una valoración de síntomas. El diagnóstico que se presume es ese”, precisó Palleres.

“Los chicos oscilaban entre los 12 y 17 años y algunos adultos. Se atendieron un total de 72 pacientes, de los cuales 30 necesitaron estar en observación, aunque gracias a Dios fueron todos con un criterio leve a moderado; no tuvimos ningún caso grave”, remarcó.

“Tengo entendido que ya no había pacientes internados esta mañana, aunque sí esperábamos que hubieran reconsultas porque la situación generó mucha preocupación y ansiedad”, aclaró.

“Mi hijo concurre a la institución y tuvo su jornada normal, sus síntomas fueron leves y no necesitó asistencia médica, se quedó en mi casa mientras yo trabaja y nos mantuvimos comunicados por teléfono”, señaló aliviada.

“En realidad la escuela tuvo jornada normal, los chicos ingresaron a las 13.30 y de acuerdo a las actividades terminan a más tardar a las 18.30. La institución funcionó de manera habitual, los alumnos y docentes estuvieron en sus lugares correspondientes. Fue algo generalizado”, indicó.

“Los chicos habían terminado la jornada educativa y cuando volvieron a sus domicilios, según el relato de los papás, estaban como somnolientos. A partir de ahí se empieza a correr la voz entre los padres”, reveló.

“Hubo situaciones de reclamos de la parte estudiantil porque en un época había aulas sin calefacción, esto aparentemente se resolvió, pero estas cuestiones debería manifestarla la institución y no yo como madre”, deslizó.

“La escuela tenía sectores con calefacción y otros que no tenía, entonces aparentemente eso se había solucionado, pero surge este problema”, resaltó.

“Creería que desde el hospital hubo contactos con la dirección de la escuela, pero solamente me aboqué a la atención de los pacientes y no tuve contacto con más nadie. Sé que los padres pidieron una nueva reunión para abordar la cuestión”, clarificó.

“La escuela envió un comunicado que suspende las clases hasta que no haya un organismo que corrobore y autorice a volver a ocupar el edificio”, afirmó la enfermera en el final del diálogo.

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