En el terreno hubo marchas, ataques y contraataques -diurnos y nocturnos- emboscadas antitanques, actividades logísticas y de exploración, utilizando los vehículos mecanizados, entre ellos camiones, jeeps, pero también radios, visores nocturnos y armamento de dotación.
Durante el ejercicio además se ejecutaron actividades de supervivencia, empleando para ello sólo los medios naturales de la zona, construyendo refugios, fuego, trampas para caza y cocinas con elementos de circunstancia.
Para esto fueron fundamentales las características geográficas de Bahía Solano, marco ideal para los ejercicios, los cuales despertaron el entusiasmo de los nuevos soldados y también de los más experimentados, pese a las variables condiciones meteorológicas.
El cierre de la actividad, donde también se realizó una misa a cargo del capellán de la unidad, contó con un ejercicio de tiro con munición de guerra, utilizando todas las armas de fuego con las que cuenta el regimiento, tanto en tiro de combate diurno y nocturno.