La información se conoció ayer a través del diario La Nación. Según el columnista, Joaquín Morales Solá, "la pelea es ahora por otros cargos. Macri recibió una propuesta de Cristina para integrar la Corte Suprema, que quedará con dos vacantes el 11 de diciembre. Un candidato provendría de la caldera kirchnerista y otro sería un 'radical muy prestigioso'. Macri escuchó hasta que sonó el nombre del prestigioso radical que deslizó el enviado de Cristina: Carlos Maestro, un ex gobernador de Chubut que siempre cultivó la relación con el peronismo".
Mientras el alcalde porteño debe ratificar el próximo domingo en las urnas que realmente es el principal referente de la oposición, la noticia sorprendió en Chubut, donde Maestro hace rato que ya no reside, más allá de conservar su casa de fin de semana en Playa Unión.
A los 70 años, quien fuera hombre-fuerte de la política provincial en la década del 90 del siglo pasado parecía retirado de los primeros planos. Ni siquiera en esta campaña política hizo acto de presencia junto a quien fuera su principal ladero, Carlos Lorenzo, hoy candidato a gobernador por la alianza Cambiemos y que permaneciera fiel a Maestro hasta sus últimos días en el gobierno.
EL MENSAJERO
Nacido en Puerto San Julián, Maestro hizo toda su carrera política en esta provincia, donde fue uno de los más sobresalientes diputados provinciales entre 1983 y 1987, cuando retornó la democracia. Consolidado como dirigente de peso en la Unión Cívica Radical (UCR), su candidatura a gobernador en 1991 pareció natural y a priori llevaba las de perder ante el justicialismo que presentaba dos nombres fuertes: Marcelo Guinle y Osvaldo Sala.
Pero lo cierto es que la división y la Ley de Lemas conspiraron contra las chances del peronismo y en el balotaje Maestro venció a Sala. A partir de entonces consolidó su hegemonía que lo llevó a tener influencia no solo en el Valle, sino también en Comodoro, donde rápidamente la dirigencia local se encolumnó tras su liderazgo.
Reelecto en 1995, tras la modificación de la Constitución Provincial a la par que él como convencional constituyente contribuyó a la reforma de la Carta Magna nacional que posibilitó otros cuatro años de gobierno de Carlos Saúl Menem, Maestro concluyó su mandato peleando contra el rojo de la caja provincial.
Es que ya no podía disimular que la economía se le había escapado de las manos a partir de gastar las regalías que recibió por la venta de YPF y otros acuerdos y aportes que le envió Nación, a partir de la excelente relación que siempre cultivó con Menem. Mejor aún que la que tuvo el ex Presidente con quien por entonces gobernaba Santa Cruz: Néstor Kirchner.
Para su sucesión provincial, Maestro bendijo a José Luis Lizurume sin contar con que éste se le rebelaría cuatro años más tarde y le ganaría la interna a partir de aquella famosa urna 303. En el interín, el ex gobernador fue diputado nacional un par de años y luego senador nacional otros dos. Justamente a él le cupo ser el mensajero que le dijo a Fernando de la Rúa que lo mejor que podía hacer en aquellos aciagos días de diciembre de 2001 era renunciar, ya que carecía de todo tipo de apoyo, tanto popular como institucional.
Después Maestro inició su propio declive político que lo llevó a perder en 2005 con Aldo Marconetto y Eva García en la carrera por volver a ser diputado nacional, lo cual le volvería a ocurrir en 2011, cuando a duras penas superó en las PASO a Jorge Chingoleo para perder en la general con los tres candidatos del Frente para la Victoria.
Sin embargo ahora podría tener un final político más acorde con su trayectoria, si es que se concreta esta posibilidad esbozada por Cristina Kirchner para completar una Corte que debería tener siete integrantes y que hoy solo se maneja con tres miembros activos: Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Elena Highton de Nolasco.