Mataron a otra chica, famosa por sus videos con el pelo suelto

Hadith Najafi, de 20 años, recibió seis disparos en el marco de la represión en Irán contra las protestas que comenzaron con la muerte de Mahsa Amini.

Una joven iraní que se viralizó por su desafiante conducta en las protestas en su país, atándose el cabello suelto sin el velo islámico, fue asesinada a tiros por la represión del régimen que intenta aplacar las masivas manifestaciones que sacuden al país tras la muerte de una mujer detenida por la policía de la moral.

Hadith Najafi, de 20 años, se había hecho conocida luego de la difusión del video en la que, sin velo, se ata su cabello rubio antes de una manifestación.

En una secuencia de imágenes que se hicieron virales, se la ve atándose el cabello con una goma elástica, sin el hiyab (el velo que cubre la cabeza y el pecho que es de uso obligatorio en Irán y otros países musulmanes ortodoxos).

Ella, como muchas otras mujeres, se oponía a la obligatoriedad del velo y a las leyes discriminatorias de los derechos de las mujeres en la República Islámica de Irán, dominada desde 1979 por una élite formada por clérigos shiítas y militares. También en las redes sociales hay noticias de represalias y cientos de arrestos por parte de la policía y los parapoliciales.

La represión y los enfrentamientos han dejado más de 40 muertos, según cifras de la prensa estatal, aunque los activistas señalan que la cifra real de víctimas fatales es mucho más alta.

El sábado por la noche hubo manifestaciones en varias ciudades del país, incluyendo la capital Teherán, en donde un video que se volvió viral mostraba a una mujer caminando en la calle con la cabeza descubierta y agitando su pañuelo, ignorando los estrictos códigos de vestimenta. En Irán, las mujeres deben cubrirse el pelo y el cuerpo hasta debajo de las rodillas y no deben llevar pantalones ajustados o con agujeros, entre otras cosas.

Las mayores protestas de Irán en casi tres años han sido lideradas por mujeres y desencadenadas no por las clásicas quejas políticas o económicas, sino por el enfado ante el estricto código de vestimenta basado en el género de la república islámica.

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