Se utiliza como hilo conductor el proceso del juicio oral y público por la muerte de Javier Chocobar, comunero indígena Chuschagasta asesinado en 2009 en el marco de una disputa territorial, durante un intento de desalojo por parte del empleado público Darío Amín y dos policías retirados, hecho que fue grabado en video. A través de las voces y fotografías de la comunidad protagonista, se indaga sobre el origen del crimen, arraigado en una historia de usurpación territorial que se extiende desde el período colonial hasta la actualidad, poniendo en tensión las instituciones y la noción misma de “documento” sobre la que se fundamenta la historia de la República Argentina.
Lucrecia Martel se introduce en la no ficción después de “La Ciénaga” (2001), “La Niña Santa” (2004), “La Mujer sin Cabeza” (2008) y “Zama” (2017). Dedicó 14 años al proyecto. En la película, la mirada de la historia se cruza con la geografía del lugar, su fauna, su flora y su música. Se utilizan numerosos planos de drones mostrando la superficie de la tierra desde el aire. Estas imágenes aéreas contrastan con las fotos familiares, retratos de generaciones pasadas de los comuneros que cuentan sus vidas sobre estos territorios.
El documental convierte esa tensión en su corazón narrativo: lo que está en disputa no es solo un pedazo de tierra, sino la memoria, la identidad y la continuidad de una cultura. Aunque en un principio Martel se planteó no utilizar la grabación porque -ha explicado- que en ella se aprecia la diferencia “social” entre los terratenientes e indígenas. Además pudo acceder al tribunal para recoger el juicio sobre el caso abierto tras nueve años de protestas.
En este sentido, el crítico de cine Carlos Elorza destaca: “El punto de vista que Martel adopta es ético y político. La cámara no explota el dolor ni la indignación; escucha, observa, deja espacio a las palabras, a los gestos, a los silencios. No se trata de demostrar la inocencia de las víctimas ni la culpabilidad de los acusados, no parece ese su objetivo, sino de mostrar cómo la justicia argentina funciona —aún hoy— bajo lógicas coloniales, donde los pueblos originarios deben justificar su existencia ante tribunales que no los reconocen ni como comunidad, ni como sujetos plenos de derecho. La diferencia de recursos, de representación legal, de lenguaje incluso, deja en evidencia un desequilibrio estructura”.
El estreno mundial de “Nuestra Tierra” se realizó en el 82 Festival Internacional de Cine Venecia, fuera de competencia. Tuvo luego su estreno norteamericano en el Festival de Cine de Toronto, en el Festival de Cine de Nueva York, en el Festival Internacional de Cine de Camden y en el Festival de Cine de Telluride. Su estreno mexicano tuvo lugar en el Festival Internacional de Cine de Morelia. Su estreno en Reino Unido fue en el 69.º Festival de Cine de Londres BFI, donde ganó el premio a Mejor Película. También participó del Festival Internacional de Cine de San Sebastián en la sección Horizontes Latinos, en el Festival Internacional de Cine de Río de Janeiro, y en el Festival Internacional de Cine de Gijón 2025.
CINE TEATRO ESPAÑOL (jue 12, vie 13, sáb 14, dom 15 y lun 16 de marzo):
18:15 Hs. NUESTRA TIERRA (2D castellano)
CINE TEATRO ESPAÑOL (mar 17 y mie 18 de marzo):
21:15 Hs. NUESTRA TIERRA (2D castellano)
Título original: Nuestra Tierra
Género: Documental testimonial
Origen: Argentina
Año: 2025 Formato: 2D
Duración: 2 horas 4 Min.
Calificación: Apta para todo público
Ficha Técnica:
Dirección: Lucrecia Martel
Guión: María Alché, Lucrecia Martel
Producción: Rei Cine, Louverture Films, Piano Producciones, Snowglobe Films, Lemming Film, Pio & Co (Sandrine Dumas, Marie-Pierre Macia, Claire Gadea), Javier Leoz
Música: Alfonso Olguín
Fotografía: Ernesto de Carvalho, Federico Lastra
Montaje: Jerónimo Pérez Rioja, Miguel Schverdfinger